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15 junio 2009

El doblaje español es una mierda

Llevo tanto tiempo viendo todo lo que que entra por mis ojos en versión original que me cuesta horrores hacer concesiones. No veo ficción televisiva extranjera en alguna televisión española desde hace años (¿Friends?). Cuando una película no es estrenada en VO, paso y me espero al DVD. Y no, no es una actitud snob ni gafapasta, aunque pudiera parecerlo. Cada uno es libre de elegir lo que quiere ver y cómo lo quiere ver. Sólo digo que yo paso de todo lo que no esté en VO siempre que pueda conseguirlo en VO. Y se que esta actitud, que pudiera parecer bastante elitista y poco popular (y que no me convierte en nada especial pues hay millones de personas que hacen lo mismo que yo y no lo van contando por ahí) hace que me pierda muchas cosas por el simple hecho de que cuando estrenan algo doblado y me digo "esperaré al DVD", el 80% de las veces se me olvida que quería verlo y me lo pierdo.

Es por ello que este fin de semaname vi Te quiero, tío -por una vez no es un problema de traducción: el título es así de chungo en su origen-, la última película de Paul Rudd (si, soy megafan de este hombre) a sabiendas de que no iban a estrenarla en VO pues no creo que el público objetivo busque precisamente eso en una peli como esta. Y el caso es que viéndola me di cuenta de una cosa: lo malos que son los dobladores de este pais de un tiempo a esta parte (y puedo asegurar que para dejar de ver películas dobladas he visto muchas películas dobladas porque no he tenido más remedio). Es verdad que siempre se ha sacado pecho en los medios y en las publicaciones cinematográficas alardeando de que los dobladores españoles eran de lo mejorcito que había en el mundo (recuerdo el caso de Los Simpsons, eternamente publicitado). Y no digo yo que eso no fuera cierto: la personalidad de muchos actores terminaba de dibujarse en tu cabeza gracias a la voz de Ramón Langa o los millones de anónimos a los que, nada más oirlo, asociabas con mil personajes. Yo especialmente recuerdo el tremendo trabajo de los dobladores de Friends, que hicieron que la serie (la cual he visto en parte en VO) ganara muchísimos enteros, siendo la voz de Mónica (fallecida hace un tiempo) mi favorita.

Esta sobrevaloración de los dobladores es posible en un país en el que la emisión en VO para el gran público es casi inexistente. No recuerdo, más allá del Cine Club de La 2 de hace unos años y algunas propuestas del canal Arte también en La 2 ninguna oportunidad de que el espectador pueda siquiera plantearse si prefiere el doblaje o no. Y es vergonzoso ver como, incluso en países del tercer mundo, la ficción se emite en versión original mientras que aquí todo tiene que pasar por el aro del doblaje. Y no solo eso, sino que encima hay verdaderos tiras y aflojas entre el gobierno catalán y el del Estado por doblar películas al catalán: que digo yo que oir a un granjero de Minesotta en castellano es lo suficientemente absurdo como para que encima tenga que orilo en catalán. No me cuadra. Y no entiendo porqué no hace nadie nada al respecto. Joder, que doblar una peli tiene que costar una pasta. Y ponerle un subtítulo, ¿cuanto?: ¿el sueldo de un traductor y el de un transcriptor?

Y todo esto viene a cuento de que en Te quiero, tío, los personajes están doblados con el culo. Jason Segel parece un hombre de 50 años cuando habla y el doblaje ha hecho que el personaje de Paul Rudd quede como un auténtico payaso ridículo cuando dice las chorradas que dice, seguramente propias de un doblaje que ha pretendido localizar todos y cada uno de los chistes y coletillas. Por no hablar de que hay voces que están a destiempo. Y yo salí del cine pensando en porqué tuve que ceder y ver una película que sabía no iba a ver en las condiciones correctas para que me gustara. Que aquí mucho rasgarnos las vestiduras exigiendo copias de calidad, pasando de screeners y fomentando la visión de las películas en las salas pero después me metes la voz de actores que lo más que han hecho ha sido doblar a Naruto.

Eso no quita que la película sea una cosita sin gracia que podía haber dado mucho más de si. Eso me pasa por esperar demasiado de este tipo de productos...

09 marzo 2009

El cine de colorín (II)

Sesión dos de esta fiebre por le cine de aventuras de colorín que me ha entrado. A ver si dura...

Hoy una doble con Stewart Granger. Para los que no lo conozcáis, el hombre fue el elegido para una serie de películas de aventuras en los 50, como prototipo de galán aventurero en una época en la que Errol Flyn no estaba ya para esos trotes. Como botón de muestra, dos películas que encajan perfectamente el molde aventuras-colorín: El Prisionero de Zenda y Scaramouche.

El prisionero de Zenda es un libro que todos los veranos estaba en la mesita de noche de la casa de campo donde veraneábamos. Es, junto a El hombre invisible, las dos novelas que logré evitar durante esos veranos de calor. La verdad es que prefería a Los Hollister, una serie de libros sobre una pandilla (una copia descarada de Los 5) que vistos ahora parecen bastante infumables pero que a mi me chiflaban. El caso es que empezaba El prisionero... cada 22 de junio y llegaba septiembre y volvía a abandonarlo con no más de 20 páginas leídas, para retomarlo al año siguiente con las hojas un poco más pegadas debido a la humedad que sufría la casa en invierno. Y así hasta hoy, en que he podido por fin enterarme de qué va la historia del dichoso prisionero. 

Sin ser nada del otro mundo ni redescubrir nada que otras películas de aventuras hayan hecho, la película de Richard Thorpe es una muy entretenida cinta donde hay amor, traición, ansias de poder, pistolas, luchas con espadas, amores imposibles, deberes ineludibles que cumplir, saltos, decorados de cartón piedra y vestuario de lujo. Y a mi, con la mitad de esas cosas ya me vale. Stewart Granger se revela como un hombre talludito, pero acorde con la edad del protagonista, quesin comerlo ni beberlo y debido al gran parecido con el rey de Ruritania (ejem...) se ve en la obligación de sustituirle en la toma de posesión ya que el verdadero rey ha caído bajo los efectos de un veneno que le dejará 48 horas dormido. Evidentemente la cosa se complicará y tanto el hermano del rey como su compinche (me encanta esta palabra) harán todo lo posible pordescubrir el engaño. 

A pesar de que es bastante improbable que nadie en el reino se diera cuenta del cambiazo (ni su propio hermano...), la cosa avanza de una manera muy interesante, con retos que se le van presentando al bueno de Granger que hacen que la cosa se complique cada vez más. La lucha final con James Mason es el clímax que la historia merecía y que deja en evidencia lo adecuado de Mason para el papel. Y aunque lucha a espada hay poca, se ve compensado por la historia de amor imposible, el tejemaneje de los aspirantes a reyes o la eterna diatriba entre lo que a uno le apetece hacer y lo que debe de hacer. Muy buena.

La segunda de hoy es Scaramouche (que en mi cabeza siempre ha estado confundida con Esquilache... algún día hablaré de cosas que en mi cabeza son lo mismo pero que después ya se ve lo que tiene que ver), también protagonizada por un Granger dispuesto a todo pero al que físicamente el cuerpo no acompañó. Lo peor que le puede pasar a un héroe es que éste parezca viejuno y torpe en sus movimientos (a no ser que estemos hablando de otra cosa), y Granger no creo que sea el más adecuado para las aventuras de Scaramouche. Así como en Zenda el tipo era perfecto, pues el personaje requería de cierta madurez física y mental, aquí la cosa  es mucho más física y ahí Granger queda un poco ridículo, como de galán trasnochado (léase Roger Moore haciendo de James Bond). Una vez superado eso (que yo no pude), la película es un folletín pero de los buenos: hermanos que no lo son, pero después sí y al final resulta que no, padrastros que revelan al verdadero padre que a su vez revela que no es el verdadero, enemigos de sangre aunque ellos no lo sepan, alter egos escondidos tras una máscara, persecuciones a caballo, historia de amor imposible y montones de escenas de lucha con florete. Si el componente lucha de espadas en Zenda era más bien anecdótico, en Scaramouche se convierte en el eje principal, en la forma de resolver todos los conflictos (y de estas escenas hay algunas que no están rodadas con demasiada maestría, como la final en el teatro). Y aunque la película es entretenida, hubo momentos en que me aburrí un poco. Cosa que no entiendo, porque casi todo ocurre al final y podían habernos dosificado un poco los acontecimientos a lo largo del metraje. Para más inri, como he dicho, a Granger le queda viejo el traje de espadachín, y su parteneaire Janet Leigh no puede actuar de una forma más clásica (léase cursi). 

Los aspectos técnicos merecen un capítulo aparte. Siento una curiosidad tremenda por saber porqué en el cine se hace una cosa como esta: tenemos los actores en un plano, en medio del campo. Hay planos generales en los que están todos (y son ellos, no dobles) y se ve claramente que estamos en un escenario natural. Acercamos el zoom un poco (sin llegar si quiera al plano americano) y ya tenemos croma. Joder, a mi me mola un montón el croma pero es que ¡¡¡canta demasiado!!! Y lo peor es que no veo la necesidad de hacerlo... si ya estás ahí con todo el mundo desplazado, ¿no sería mejor tirar tres planos más y  recurrir al croma que por muy barato que sea siempre va a ser más caro que diez metros de película? El otro aspecto técnico que me llamó la atención fue la bajada de fps en las escenas a caballo para hacer que parezca que todo va más rápido. Una vieja técnica usada en miles de películas mudas o de acción, pero que para esa época yo ya creía superadas. Dos detalles que no son más que anécdotas en una película que me ha gustado pero de la que esperaba algo más. Y se suponía que Scaramouche era la que me iba a gustar más y Zenda la que menos, y al final ha sido totalmente al revés. 

01 marzo 2009

El cine de colorín

Últimamente me ha dado por le cine de aventuras. Y gracias a mi consejero audiovisual, cuando me da por algo, puedo tener todo lo que quiero. Mi intención es verme de un tirón Robin de los Bosques, Camelot, El prisionero de Zenda, El Temible burlón, Ivanhoe, Scaramouche, El halcón y la flecha y todo lo que caiga en mis manos que sea capaz de mostrar una paleta de colores más grande que la del Paint. Para empezar elegí Las aventuras de Robin Hood porque era la que más cariño le tenía de pequeño. No se cómo ni cuando la vi, supongo que cuando las televisiones aun recurrían a ella en horario de tarde. Y yo lo flipaba. Ver esos colores, esos decorados de cartón piedra y ese doblaje al español que la mayoría de las veces eliminaba cualquier sonido ambiente (consecuencia de que antes la pista de sonido no viniera separada de la pista de voces, como ocurre desde hace años) era algo que me hipnotizaba, y que ha debido dejar su poso porque cualquier cosa que reúna esas tres características me despierta una irrefenable atracción.

El caso es que lo bueno de no tener memoria es que puedo ver las películas una y otra vez y sorprenderme con detalles (y líneas argumentales completas) que había olvidado. Y el otro día me sorprendí a mi mismo flipándolo con el primer encuentro entre Robin y el príncipe Juan, el momento en que se van uniendo a Robin los personajes que le acompañarán en la defensa del rey o el concurso de tiro con arco y huída de Robin.  Pero sobre todo con la sensación de que todo fluye con una facilidad pasmosa, que no hay género que me guste más que el cine de aventuras bien narrado y que no entiendo cómo aquellos que buscan la esencia de Indiana Jones no recurren directamente a los clásicos y dejan de esperar que Indy les decepcione una vez más.



Y después de semejante plato me apetecía ponerme con algo a lo que llevaba tiempo queriendo hincarle el diente: Robin & Marian. La película crepuescular del héroe, la que demostró que se puede envejecer a un personaje con dignidad (otra vez podríamos hablar de Indy y su oportunidad desaprovechada en su última aventura) y la que tiene uno de los finales más bonitos que he visto en mi vida. 

Robin & Marian gana muchísimos enteros por algo que no es mérito suyo: el verla después de haber visto Robin de los bosques. Si en la primera todo era juventud, lozanía y felicidad, en esta el paso del tiempo ha hecho sus estragos y nos encontramos a un héroe al que como años atrás, le vuelve a caer la responsabilidad de liderar un movimiento en contra de los abusos de poder. Sólo que esta vez ni el cuerpo responderá de igual manera ni Inglaterra y Sherwood son el mundo de fantasía que conocíamos. Me emocioné tremendamente al ver a Sean Connery intentando subir el muro del castillo para escapar y darse cuenta de que su cuerpo no le respondía, o ver como Robin tiene serias dudas de que deba ser él el que otra vez se enfrente a las injusticias del poder absoluto impuesto por el Rey. 

Decir que es una película crepuscular sobre un héroe que lo fue y que intenta volver a serlo es decir ya mucho. Eso ya sería suficiente para amarla. Pero lo más interesante de la película es ver cómo, a través de pequeños detalles (sin llegar a los niveles de Mel Brooks, eso si), el guionista (James Goldman) y el director (Richard Lester) nos humanizan al héroe que siempre nos han enseñado como perfecto: Robin, como todos pensábamos, debajo de sus ropas no lleva calzoncillos. Y a Robin, por supuesto, le pesa la espada como un quintal. Y en Sherwood se duerme en el suelo, con la cabeza apoyada sobre una piedra. No hay forma más sencilla y efectiva de transmitir lo que quieres expresar sin recurrir a largas parrafadas de guión.

Una película extrañamente bella, romántica (sin caer en la cursilería), con un puñado de escenas para enmarcar (el momento en que Marian se quita el hábito y se enseña como mujer, la huída del castillo tras rescatar a las monjas, la muerte del Rey en manos de Robin, la lucha de espadas final o por supuesto la escena final en el torreón y esa flecha marcando el lugar), unas interpretaciones perfectas y que te deja con ganas de que algún día, otra película te haga experimentar sensaciones parecidas. Yo voy a empezar a buscarla ya...

27 octubre 2008

Superhéroes a pleno sol

Si estás leyendo esto, enhorabuena. Has aguantado mi par de meses de sequía. No te creas que esto va a ser un comeback espectacular: más bien se quedará en un intento de retomar una rutina que ya no tengo. Y no voy a dedicar tampoco muchas líneas a decir el porqué de este parón porque simplemente no hay razones para ello. Si usas un poco el buscador de la izquierda verás que no es la primera vez (de peores baches hemos salido).

Y como tampoco es que tenga muy claro por donde empezar, empezaré por cualquier parte. Por ejemplo por aquí: últimamente me ha dado por ver películas de superhéroes. No es que antes no las viera, pero es que me he puesto a mirar y de los cienes de gigas que me he ido descargando de un tiempo a esta parte, la mayoría son películas de gente con mallas. Creo que todo ha venido por la excitación que sentí al ver el segundo Batman de Nolan en pantalla grande. Fíjate tú, a mis años y emocionándome como cuando iba al cine y veía Pulp Fiction y después me compraba el guión, la banda sonora y el póster, para que a nadie le quedara duda alguna de que me había encantado.

El caso es que desde ese momento me he visto los dos primeros X-Men, los dos primeros Spidermans, el primer Batman-Nolan, Iron Man, me he comprado El caballero Oscuro de Frank Miller y me estoy leyendo Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay de Michael Chabon (guionista también de Spidey 2). Que por si no lo sabéis, también va de superhéroes y del nacimiento de los cómics de superhéroes. De entre todo lo que he visto, y así de abajo (lo que menos) hacia arriba (lo que más), yo diría que X-Men 2, Iron Man, Spiderman 1, el libro de Chabon, X-men 1, Spiderman 2, Batman Returns y The Dark knight (película). Más o menos así quedaría la lista, a falta de ver Spiderman 3 y de leerme El caballero Oscuro.

El párrafo anterior por supuesto carece de cualquier interés para alguien que hubiera visto las películas en su momento. Pero yo es que soy muy de ver los blockbusters cuando pasa un tiempo, cuando en mi cabeza todo lo externo que me incita a verla ha desaparecido. Prefiero bajarme mis 4,7 GB de película (yo no me bajo. avi's) y ver si merece la pena o no. Y ya después si eso paso por caja. Lo que sí que te debería importar es no haber visto la mejor película serie A con espíritu de B que he visto en muchísimo tiempo: La niebla. Si no la has visto, tienes que correr a por ella. Nada de tráilers, nada de hacer caso a todo lo malo ni lo bueno que te digan de ella: libérate de prejuicios y disfrútala como se merece. Hacía tiempo que no me emocionaba, pasaba miedo, sentía asco y alababa un final como el de esta película, uno de los más desasosegantes que he presenciado en mi vida de espectador. Y si señores: todo esto en un supuesto producto mainstream dirigido por el de Cadena Perpetua y escrito por Stephen King. Un milagro.

Y ya está, que para el comeback es suficiente.

26 mayo 2008

Discotraxx.es


No, este no es el fin de este blog. Pero sí que me apetecía diversificarme un poco. Desde hoy, podéis encontrar una novena parte de mí en Discotraxx.es. Si, con .es

26 abril 2008

Teen cinema


Hace unos meses, yo era uno de esos espectadores que se aterrorizaban ante la visión del cartel de cualquiera de estas tres películas: Virgen a los 40, Supersalidos y Lío Embarazoso. Normal: los títulos, los actores pseudo-desconocidos, los carteles promocionales (bastante deleznables), los personajes arquetípicos... No había nada que me hiciera mover un dedo y dedicarle un minuto a alguna de estas películas. Todo cambió cuando un compañero, al que respeto y no entiendo a partes iguales, me las recomendó. Bueno, también ayudó que me hablara de las críticas que habían recibido en la edición española de Cahiers du cinema.

Así que me senté a ver la primera (Supersalidos) con una mezcla de escepticismo e incredulidad, a sabiendas que serían los típicos productos al que el crítico pedante y aleccionador de turno le coge el gusto y coloca en su estantería de películas favoritas sólo para poder defenderse de las acusaciones de "espectador de películas de arte ensayo": Oye, no, que entre mis favoritas están Supersalidos y Aterriza como puedas, que yo no soy así. Un trofeo más que añadir a su lista de películas para sacarle de un apuro.

Pero hete aquí (sí, le he robado la expresión a Cuca García de Vinuesa) que no. Que lo que me encontré me gustó mucho. Judd Apatow y Seth Rogen (productores de los tres títulos, director -el primero- de Virgen a los 40 y Lío embarazoso y actor en los tres filmes -el segundo-) forman una pareja que han creado tres títulos de imprescindible visión para aquellos que adoran a John Hughes; especialmente el Hughes de El Club de los cinco o de producciones suyas como Todo en un día o La chica de rosa. Tienen Apatow&Rogen en común con Hughes el cariño por sus personajes, el que sean personas normales, con sus defectos y virtudes, solo que estas últimas sólo salen a relucir al rodearlos de otros personajes que los hacen tienen aun más defectos que los primeros. Eso y una especie de cruzada por reivindicar un tipo de cine que ya no se hace: el de la comedia de adolescentes hecha con cerebro. Porque aquí no hay American Pies (que no digo yo que no deban existir, ojo) ni Scary movies. Aquí lo que hay son pequeñas historias y situaciones muy reconocibles para el espectador; historias que se ven con una sonrisa en la boca durante todo el metraje; personajes que de patéticos que son consiguen que simpaticemos con ellos (todos hemos conocido y conocemos a cientos de McLovin'); y sobre todo un intento de hacer cine desde la industria pero con sus propias reglas: una forma de acercamiento al género de comedia adolescente, solo que la diferencia está en que ahora dirige una persona con cerebro y espera que sus espectadores también lo tengan.

Y, desde ya, soy fan de esta pareja: por todo lo que he dicho y por meter en sus películas a Catherine Keener, Steve Carrell y sobre todo, a Paul Rudd. Lo siguiente está siendo verme la primera y única temporada de Freaks and geeks, la serie que hicieron en 1999 en la que apuntaban maneras y temas de sus filmes posteriores, y que me está dejando muy buen sabor de boca. Y si, está claro que esta gente no lo debieron de pasar muy bien en sus años de instituto....

18 enero 2008

Los crímenes de Oxford

Una pena. Eso es lo que pensé nada más salir del cine tras ver la nueva película de Álex de la Iglesia. Pena en el sentido de decepción, de ocasión desaprovechada, de poder haber sido pero no. El director, acostumbrado a dar cales (La comunidad) y arenas (Muertos de risa) venía de filmar una de las mejores cosas que se han hecho en este país: La habitación del niño. Por eso incluso la decepción es mayor: las expectativas eran altas y la historia prometía, además de que el reparto elegido hacía presagiar lo mejor.

De entrada, la historia comienza dejando gotitas que pueden hacer erizar el vello de los geeks, nerds y toda la gente microsierva de la sala. Términos como sucesión numérica, Fibonacci, teoría del caos o principio de indeterminación de Heisenberg se alternan con apariciones más o menos disimuladas de cubos de Rubik o máquinas Enigma. Cuando uno piensa que en la historia todos estos elementos van a participar, empieza a frotarse las manos. Y de hecho el comienzo promete, con la llegada de un estudiante americano a la universidad de Oxford para realizar su tesis. Allí sus planes iniciales se verán trastocados por un crimen que desencadenará la historia y que le hará agudizar su ingenio para intentar resolverlo.

El problema está en que la historia se acaba ahí: todo lo que viene detrás no me interesó en absoluto. Y no es que al director le venga grande meterse en ciertos temas (ya digo que en La habitación del niño sale airoso de una trama mucho más compleja), sino que a la historia le venía grande el director. En esta historia no hay nada-de-nada. Hay elementos supuestamente misteriosos, pero que se resuelven de la manera más tonta y apresurada posible. Un ejemplo con spoiler: en la escena del crimen inicial, aparece la víctima jugando al Scrabble. Sólo decir que a nadie se le ocurre mirar qué palabras hay en el tablero hasta el final de la trama, cuando a mi sería lo único que se me ocurriría hacer (Fin spoiler). Quiero decir con esto que por debajo de toda la palabrería matemática, hay una historia que avanza a trompicones y que se resuelve de una manera totalmente previsible.

Tampoco ayuda el hecho de que los actores (error mío: vi la película doblada) no lleguen a encontrar el punto correcto en ningún momento. La historia les lleva por falsos sospechosos, personajes que no aportan nada y situaciones resueltas de una manera chabacana (la escena del concierto me recordó a cualquier escena de REX). Leonor Watling no sabe muy bien qué hacer con ese (brevísimo) personaje que la desnuda cada dos por tres y que se ve obligada a soltar frases que causan vergüenza ajena (por no hablar de lo poco que el fotógrafo ha sabido favorecerla con la luz). Elijah se pada toda la película con cara de asombro, incapaz de darle al personaje más registros que ese. Sólo John Hurt entiende los recovecos del personaje y logra hacer algo medianamente decente con su papel.

Y lo peor de todo es que aquí no hay nada de lo que pretendas encontrarte en una película de Álex de la Iglesia: no hay humor negro, no hay mala leche y no está representado eso que tan bien hace que es la mala baba española (y que hasta ahora había colocado en casi todas sus películas). Esto es una película pequeñita y mala que podría haber sido realizada en cualquier parte del mundo por cualquier director sin personalidad alguna, con una fotografía plana y nada beneficiosa para sus personajes (y no vale decir que eso era precisamente lo que se buscaba, porque hay escenas televisivas por un tubo) y unos diálogos y trama que no hacen más que poner en evidencia a los autores. No todo es malo, y hay tres cosas por las que no salí del todo cabreado: un falso plano secuencia, bastante tramposo pero muy muy bonito, la música de Roque Baños, con reminiscencias a Hermann y por último los créditos finales.

Hace poco se hablaba del descenso de espectadores del cine español, cada día más acusado. Para mi, aparte de lo evidente (el 90% de las películas que se hacen en este pais interesan solo a los autores y a sus familias), se trata de una cuestión de confianza: yo confiaba en Álex de la Iglesia, y ahora me va a costar volver a confiar en él. Supongo que al resto de la gente le pasará lo mismo. Son tantos palos ya que uno acaba por generalizar y catalogar al cine de un país como si fuera un género propio. Después, añadirle el predicado "es una mierda" no cuesta nada y con decepciones como esta menos aún.

08 enero 2008

Siete novias para siete hermanos


Si algo he hecho en estas fiestas inmundas ha sido ver cine. Como un poseso. Bueno, cine y Alias, que me tiene en un vilo a punto de terminar la primera temporada. Solo de pensar que me quedan cuatro siento vértigo y emoción por todo lo que aún me queda por ver.

Entre las cosas que he vuelto a recuperar se encuentra Siete novias para siete hermanos, musical que me fascinaba de pequeño y que hace poco alguien tuvo a bien regalarme. Decir que la revisión ha sido decepcionante es decir, sin duda, mucho. De veras, no recordaba algo tan cursi desde... vamos, que no lo recuerdo (bueno, Brigadoon está ahí ahí). Ver a 7 gañanes comportarse como garrulos y de repente ponerse a montar coreografías mientras talan árboles o cómo abren sus bocas y de ellas no sale una voz normal, sino una voz de tenor hace que se te caiga todo por los suelos, y da la razón a todos los que denostan los musicales precisamente por eso.

Además la copia en DVD es bastante mala, no ya por la falta de extras (trailer y making of en el que el único interés es ver los caretos de los/las protagonistas años y kilos de Botox después) sino porque el master del que ha sido extraída está en condiciones deplorables. Lo mejor de un musical clásico que es el colorido de la imagen aquí no se aprecia en absoluto, ya que los colores están apagadísimos y la imagen pasa por plana casi todo el tiempo (que aprendan de la edición de Rebelión a bordo, un ejemplo a seguir). Si el aspecto visual fuera como debiera, podríamos perdonar que los protagonistas carezcan de carisma, que la historia sea inverosímil (vale, se basa en la leyenda Romana de El rapto de las sabinas), que los decorados canten más que en Obsesión o que la historia se resuelva en 30 segundos (verídico).

Como curiosidad, decir que la película fue el sleeper de la temporada, recaudando mucho más que su hermana mayor (y a la que favorecieron recortando el presupuesto de Siete novias...) Brigadoon, y que se rodaron dos versiones a la vez, una no-Cinemascope y otra en Cinemascope ya que no todos los cines estaban preparados para emitir en este formato. Ni que decir tiene que la primera versión nunca se emitió.

De todo, destacar la escena del granero, por lo complicado que tuvo que ser rodarla y porque realmente queda espectacular en pantalla. El resto, vistas tantas cosas, es bastante mediocre y sólo apto para bocas ávidas de almíbar. Si quieren ver al verdadero Donen dirigir un musical ESPECTACULAR y a Gene Kelly protagonizarlo, pasen de este y refugiense en otro que de verdad es todo lo que promete.

11 diciembre 2007

Desaparecida

Viendo que la huelga de guionistas ha hecho que las series que seguía hayan llegado a una season-finale inesperada (por lo temprana), me puse a rebuscar una serie a la que hincarle el diente. Y recordé que, hace unos meses, teniendo la 1 de fondo, me sorprendí viendo algo (no sabía si era una serie o una película) que me sorprendió porque, de entrada, la fotografía era bastante atractiva. Después tuve que dejar de verla porque mis compromisos con la ficción norteamericana me impedían compaginar otra serie más (eso o mi vida social), pero me quedé con el regusto de que había visto algo que me había interesado.

Hace poco puse a bajar el primer capítulo de Patricia Marcos: Desaparecida y lo que ha venido después ha sido un enganche total. La serie está muy bien realizada (y cuando digo muy bien no quiero decir eso de "no parece española", sino que en todos sus aspectos está a un excelente nivel -la productora es Grupo Ganga, la de Cuéntame...-), la fotografía está trabajada hasta el más mínimo detalle, las localizaciones existen y son variadas (y no se reducen a explotar un coche en un polígono), las interpretaciones están ajustadas (Carlos Hipólito, ser por el que no sentía especial simpatía, hace de un padre comedido a veces, histriónico otras pero siempre con el tono justo), la historia da para mucho (a pesar de que se trate de una clásica historia de whodunnit?) y sobre todo la serie está rodada con la intención de alejarse todo lo posible de los clichés televisivos españoles (a pesar de tratar un tema tan trillado como la desaparición de una persona), intentando crear un producto de calidad que toma como referente a la ficción cinematográfica.

Pero sin duda, lo mejor de todo es la presencia de ese GRAN ACTOR que es Miguel Ángel Solá (que sabiamente abandonó una propuesta tan original como R.I.S a los 15 días de rodaje para incorporarse a Desaparecida), el teniente de la Guardia Civil que investiga la desaparición de Patricia Marcos, y que con sus miradas, gestos y susurros no necesita nada más para regalarnos unos momentos de auténtico placer. Sin duda, lo mejor, pero no lo único: todos parecen haber nacido para sus papeles, incluso Luisa Martín, la inefable Juani del Doctor Nacho Martín que pareció haber muerto como actriz tras la serie. Y por increíble que parezca, en España hay una actriz-niña que actúa bien: se llama Bárbara Meier y en ella se podían fijar la multitud de niños-loro que se dedican a recitar de memoria sus papeles, y que casi con toda seguridad, no evolucionarán hacia nada mejor en su carrera que eso.

Y una última cosa por si no están del todo convencidos: algunos capítulos (creo que uno y medio por ahora) están dirigidos por Jorge Sánchez-Cabezudo, autor de esa pequeña gran cosa llamada La noche de los girasoles.

27 noviembre 2007

Hay que sufrir

Mi primer contacto "adulto" con Joan Crawford vino de la mano de ¿Qué fue de Baby Jane?, salvaje película (que debes haber visto antes de hablar conmigo de cualquier cosa) en la que la inocente Joan era víctima de las bromas y caprichos de una Bette Davis en el papel más esquizoide de su carrera (algo así como si a Mercedes Milá la atiborras a éxtasis durante un mes y después de golpe y porrazo se los quitas). Después, la película nos demostraba que ni la buena era tan buena ni la mala era tan mala.

Más tarde me interesé por su vida personal, e intenté comprobar si era tan tan mala como decían los libros de cine. Para ello, acudí a su biografía hecha película (Queridísima mamá) y comprobé que me había quedado corto. La hija, autora de la biografía en la que se basaba la película, contaba cómo las palizas eran habituales (por hechos absolutamente inocentes, como colgar la ropa en perchas de alambre) o cómo se convirtió en sustituta de su propia hija en la serie que ésta protagonizaba (en un camino a la inversa al realizado por Eva Harrington). Vamos, una femme fatale bigger than life.

Tenía la base lista para enfrentarme a algunas de sus películas, aquellas realizadas cuando ya los estudios vieron el tipo de personajes que sabía interpretar perfectamente, y que consiguieron encasillarla en el papel de madre capaz de hacer cualquier cosa (y cuando digo cualquier cosa es cualquier cosa) por defender su honor o el de su familia. Empecé con Camisa de fuerza, en el que protagonizaba el papel de una madre que, al sorprender a su marido en la cama con otra, procede al corte seco de cabeza mediante el método-hachazo a su marido y a la amante de éste, en presencia de sus propios hijos. Al final, como siempre, la cosa no era como nos habían planteado (otra vez) y no era tan mala como habíamos creído (parece que la estrategia de guionistas y productores era captar la atención del público mediante un tráiler en el que se nos mostraba a la Crawford que todos queríamos ver -enloquecida, asesina sin escrúpulos- pero una vez que la entrada estaba vendida, hacer que saliéramos del cine con una idea diferente a la que habíamos entrado). Fue uno de sus últimos papeles y ya era casi una caricatura de si misma.

Y este fin de semana he podido ver Mildred Pierce (Alma en suplicio), y la jugada se ha vuelto a repetir. La película, realizada por un Michael Curtiz que ya había triunfado en el mundo entero con Casablanca, es un vehículo para el lucimiento de la Crawford (Oscar incluido), esta vez de nuevo madre protectora de una hija desagradecida y ambiciosa. La película comienza con un asesinato (pero muy muy al comienzo, justo tras los títulos de crédito), y hace que durante todo el metraje se nos vaya mostrando, en forma de flashbacks, todo lo ocurrido hasta llegar a ese momento. La Crawford sabía perfectamente cómo interpretar personajes duales, y aquí lo hace hasta el final. Un final que, como casi todo el cine clásico que veo últimamente, se resuelve en menos de dos minutos. Eso si que es apurar el tercer acto y lo demás son tonterías. Una muestra de cine negro protagonizado por mujeres como ya no se hace.

Darle mérito a esta película es quitárselo directamente a Tacones Lejanos. Las referencias de la primera en la película de Almodóvar son notables (no cuento nada para no destripar la trama, pero no son referencias livianas precisamente), y hacen que ya no pueda verla con los mismos ojos. No es que sea una de mis películas favoritas, pero si quitas toda la paja (la subtrama de Miguel Bosé y su investigación, y porqué no decirlo, su interpretación) te quedan unas escenas entre Victoria Abril y Marisa Paredes que ponen los pelos de punta.

Son solo tres ejemplos que permiten, si no lo has hecho ya, acercarse a una mujer que, para mí, sentó las bases de la interpretación de personajes histéricos y pasados de rosca.

13 noviembre 2007

La fuga de Logan

La imagen de Logan corriendo agarrado a la protagonista mientras dispara con su pistola a los que les persiguen (aunque visualmente esos disparos parezcan petardos explosionando) es algo que he tenido en mi cabeza toda mi vida, desde que, un sábado por la tarde, la echaron en televisión. Tras la revisión este fin de semana, aun no puedo aclarar si esas imágenes pertenecían a la película o a la serie de televisión que se estrenó posteriormente y que nunca nadie se ha atrevido a reponer.

La película tiene ese regusto Barbarella (aunque la recreación del futuro aquí es mucho más terrenal que en la disparatada película de Jane Fonda) que tanto me gusta, y soy incapaz de decidir si su propuesta visual me produce vergüenza ajena o admiración (vale, la escena del robot es de vergüenza ajena e irreivindicable). Es verdad que los trajes pueden parecer ridículos, que la idea de ciudad del futuro se asemeje a cualquier centro comercial de hoy en día, y que los efectos especiales cantan una barbaridad. Pero, argumentalmente, fue un espejo en el que se han mirado numerosas películas hasta nuestros días.

El argumento: Logan trabaja de vigilante en una ciudad en la que los ciudadanos nacen con fecha de caducidad: a los 30 años, deben de someterse a un proceso de "renovación" que hace que vuelvan a nacer. O al menos eso es lo que ellos piensan. A la vez, un grupo de rebeldes ayuda a aquellos que intentan escapar de esa renovación proporcionándoles cobijo en una zona inhóspita de la ciudad. A Logan le encargan encontrar dicha zona y destruir a los rebeldes, pero durante la búsqueda se dará cuenta de la mentira que supone todo lo que le han contado y se unirá a los rebeldes.

¿Les suena? A mi, se me ocurren así de una tacada (y sin pensar demasiado): Gattacca, Abre los ojos, El show de Truman, Blade Runner, Desafío total ...(y obviando remakes más o menos ocultos como La Isla, de Michael Bay). Pues eso, que detrás de todas las mallas ajustadas, las imágenes con halo, las habitaciones llenas de terciopelo, hay un argumento y una sustancia que ha sido empleado de muchas formas y en muchos sitios. Que hay mucha obra que va de original por ahí y después, a dos golpes de búsqueda en google, te encuentras la referencia que nadie ha mencionado en la promoción pero que más que referencia es espejo donde mirarse. En este caso ni siquiera hizo falta buscar, porque en mi cabeza seguían latiendo imagen y argumento: lo único que no había tenido la oportunidad de volver a verla para confirmar mis teorías.

Una pena que no venga el Tarantino de turno a vestir a su heroína con los ropajes de alguno de los personajes, para que salga del ostracismo en el que está metida, pues no mucha gente la conoce. Aunque eso supongo cambiará si se llega a realizar el remake que prometen...

29 octubre 2007

La vida privada de Sherlock Holmes


La vida privada de Sherlock Holmes era una de las películas favoritas de su director, Billy Wilder. Uno presupone que a un director le debe de gustar todo lo que dirige, aunque la realidad nos dice que eso casi nunca pasa. Le gustaba porque era un film elegante, bien fotografiado en color, y con unos personajes que se habían Wilderizado lo suficiente como para reconocer en ellos su pluma y la de Diamond, pero sin perder las raíces asentadas por las obras de Doyle.

Pero claro, todo esto era lo que pensaba de "su obra original", no de lo que hicieron en la sala de montaje con el material que él había entregado. En principio la visión de Wilder sobre el detective era una película compuesta por 5 episodios, narrados a través de flashbacks por un muerto (Dr. Watson, utilizando un recurso ya probado con éxito en Sunset Boulevard), que narra algunos de los casos más incómodos y atípicos que la pareja tuvo que aceptar, y de los que no salieron demasiado bien parados. Wilder, una vez rodado todo el material (con algún que otro parón propiciado por el intento de suicidio del protagonista, Robert Stephens), tuvo que venirse a Europa para localizar Avanti!, por lo que dejó en manos de un montador de su confianza la confección final de la película. Éste, siguiendo órdenes del estudio, y tras ver que el metraje original pasaba de las tres horas, decidió eliminar tres de las historias, dejando sólamente dos de ellas. Wilder, al volver y ver lo que habían hecho con su película, renegó de ella pero no tuvo tiempo de poder hacer nada más. Así que la película se quedó tal y como la conocemos hoy, y sin posibilidad de ver la otra versión, pues los rollos de película desaparecieron, encontrándose sólamente algunos fragmentos y trozos de audio, pero nada significativo como para reconstruir el que hubiera sido el montaje de Wilder. Por tanto, nos quedamos sin saber si la versión de Wilder hubiera sido mejor que la que conocemos. A mí la película me fascina tal y como está.

Cuando la vi de pequeño me llamó la atención lo bonita que era visualmente. A esa edad podía decir poco más, aparte de lo que ya de por si dice que una película clásica de dos horas tenga pegado a la pantalla a un niño de 12 años. Con el paso de los años he apreciado otras cosas: el fino y elegante humor de los protagonistas, la relación de camaradería entre Holmes y Watson, la profundidad aportada a unos personajes que ya estaban anclados en el cliché más absoluto (con las sugerencias sobre la homosexualidad de Holmes o su adicción a la cocaína) o la historia, que entretiene como pocas. Entre las joyas, el siguiente diálogo:

Watson: "Holmes... Permítame una pregunta. No quisiera parecer indiscreto pero, ¿ha habido mujeres en su vida?".
Holmes: "La respuesta es sí... Me parece usted indiscreto".
La edición en DVD de la película (MGM Video) es mejorable en todos los aspectos. La calidad del máster no llega a la mínima en algunas escenas, entre los subtítulos no viene el Español (aunque sí el turco) y los menús parecen hechos por un alumno de primero de Paint. Yo tuve que verla en español, cosa que tampoco me desagradó demasiado ya que las voces de la película forman parte de la imagen que tenía de ella en mi cabeza (aunque te tienes que acostumbrar a que no haya sonido ambiente cuando hablan los personajes). Todo esto por 8,95 euros.

16 agosto 2007

¿Quién teme a Virgina Woolf?


Una película para mujeres de mente sucia. Así es como algún crítico norteamericano la definió en su estreno, allá por el año 1966. Aunque esa frase bien podría definir perfectamente también a todos los personajes de esta película, empezando por Elizabeth Taylor (cuando aún era Elizabeth y no Liz, sombra entre patética y encantadora de lo que es en la actualidad) y acabando por Sandy Dennis (la jovencita inocente que al principio es una convidada de piedra pero que al final también tendrá mucho que decir), que aprovechan una no-deseada-reunión entre amigos para soltar las puyas más grandes que sus sucias mentes podían haber imaginado.

Como consecuencia, una película hiriente, salvaje, nada complaciente, que juega con los sentimientos del espectador obligándole a asistir a más de dos horas de autodestrucción de una pareja a las que ni siquiera da tiempo de coger cariño. Pero al contrario que otras historias en las que rápidamente te pones del lado de uno u otro, aquí no hay ni buenos ni malos. La autodestrucción no es la consecuencia de nada, sino los cimientos en los que se basa su relación. Una relación construida sobre insultos, desprecios, reproches y ataques al ego. Siempre ha sido así, y eso es algo que entendemos al finalizar la película.

No creo que haya nadie que pueda salir indemne del visionado. El vertiginoso diálogo (en contraste con un guión de lo más pausado, en el que, visto desde fuera, no pasa nada) hace avanzar la historia por caminos cada vez más truculentos, más despiadados y más dañinos. Mike Nichols (en su primera película, atención) parece disfrutar hurgando en la herida y sugiriendo, muy por encima, posibles motivos que consigan hacernos entender el porqué del comportamiento de los personajes.

Una película dura que removió los cimientos más puritanos de Hollywood: junto al desnudo de diez segundos de Blow up de Antonioni, el uso continuado de insultos de boca de la Taylor y Burton propiciaron la creación del sistema de clasificación por edades que aún hoy se mantiene en el cine americano con leves modificaciones y que fue modelo para otros países. La película fue calificada con un NC-17 que restringió a los espectadores más jóvenes (no sé si también a las mujeres de mente no-sucia).

Pero si por algo se merece pasar a la posteridad (además de por la interpretación desquiciada de sus protagonistas y por ser uno de los últimos ejemplos de una manera clásica de hacer cine) es por ser una de las películas más aterradoras de la historia, pero no por lo que se ve, sino por el terror que uno siente al pensar en que su relación, con los años, pueda acabar así. Como una versión X de "Dos en la carretera"...

>> Ficha de la película

03 mayo 2007

Tootsie

Tootsie

...Tootsie es una de esas películas en las que la línea divisoria de la década en la que se estrenó es tan clara que, vista años después, puede provocar a algunos el efecto contrario al deseado: aburrimiento. Su realización, su estética, su planteamientos y sus protagonistas son taaaan 80 que quizás haga que uno no se deje llevar por sus virtudes y se entretenga más en ver lo ridículo de las situaciones o premisas. Forma, junto a "Al filo de la noticia" y "Escándalo en el plató", la trilogía sobre la televisión estadounidense y sus neuras en los últimos veinte años del siglo pasado, su manera de funcionar y sobre todo de los desquicios que provoca en los que están dentro de ella.....

02 mayo 2007

Fnac Sevilla

Este viernes dia 4 de Mayo abre en Sevilla una nueva tienda de la cadena FNAC. Esto, que para el 99,9% de los mortales no significa nada, para mí es uno de los acontecimientos más importantes de la ciudad. Hace años ya que cada viaje a Madrid implica una parada obligatoria en uno de mis centros de ocio favorito (por no decir una de mis plazas favoritas). La frase "para eso trabajo" la acuñé uno de esos días en los que me faltaban manos para agarrar todo lo que quería o llevaba buscando demasiado tiempo.

Supongo que mucha gente pensará que para qué queremos otra multinacional (y encima francesa) que venga a aprovecharse de la cuota de mercado que tienen los comercios pequeños, de favorecer el empleo basura o de matar cualquier atisbo de encanto en la compra de una obra (libro, cd o película). Podría rebatir todas y cada una de esas ideas pero, la verdad, no me apetece. Decir que en esta ciudad el pequeño comercio se va a ver resentido es mentira porque NO HAY PEQUEÑO COMERCIO que se dedique al tema. Es así de simple. La llegada de la fnac va a hacer que la mierdaempresa tenga que ponerse las pilas si quiere conservar parte del pastel que ahora domina. Por no hablar de otras recién aparecidas, sucursales de discográficas, que desde hace tiempo utilizan precios abusivos y totalmente desproporcionados.

Se acabó eso de deletrear Goldfrapp, de soportar empleados que no saben lo que venden, de discos que nunca llegan ni llegarán, de singles que ni siquiera cruzan Despeñaperros y de pagar más por un Cd que por una entrada de un concierto. No quiero decir que en la fnac no haya nada de esto, pero por lo menos la variedad y las ofertas nos van a hacer olvidar cosas como esas.

Para el que esté por aquí el jueves 3 de Mayo, la inauguración "oficial" correrá a cargo de los padrinos Cayetana Guillén Cuervo y Jesús Quintero. Después habrá un concierto en un escenario montado en la Plaza de San Francisco (si el tiempo lo permite) donde actuarán, que yo sepa, Ariel Rot, Rey Morao y Dolores O'Riordan.

Larga vida y esperemos que no se repitan errores del pasado (¿alguien se acuerda del Virgin Megastore?)

27 abril 2007

Superman y Spiderwoman

No se si realmente el cine Indio es así, si las imágenes que nos llegan son de películas actuales o de los 70 (cuando se hacían bizarradas del tipo "El luchador manco") o es que realmente esta gente se divierte con esto y nadie se plantea hacer nada diferente. Pero mientras sigan llegando secuencias como ésta, en la que Superman acompaña a La Mujer Araña (toma ya) en un vuelo por la ciudad mientras los edificios siguen apareciendo tras el cuerpo de los personajes volando y ellos se marcan un baile en las alturas (con sombra en el suelo incluida), por mí encantado.
Atención a la escena final, que me recuerda a cierto rodaje de cortometraje en La cartuja, a unos 40 grados, y luchando contra la caída del sol para no romper el raccord de luz.

Aquí el glorioso Superman Indio



Y aquí Carmelilla Masala, el corto de Jesús Fernández

03 abril 2007

Barbarella

barbarella

Barbarella es una de esas películas por las que llevaba tiempo suspirando pero que había conseguido esquivarme durante años. A pesar de que otros éxitos de la ciencia ficción (como esa cuyo nombre nunca he sabido en la que un grupo de científicos se introducen en el cuerpo de un enfermo tras pasar por un proceso de miniaturización) han sido repuestos hasta la saciedad, todo el mundo parece haberse olvidado de esta joya visual del erotismo-soft-pop que es, sin duda, una de las mejores peores películas de la historia. Y es una pena, porque material había. El cómic de Jean-Claude Forest proponía a una heroína inocente, sexy, consciente de que sus mejores armas no eran precisamente sus pistolas láser. Hoy en día lo vemos como algo normal, pero en el 68 era toda una provocación...

12 marzo 2007

Fisher & Díaz


Hay momentos en la vida en los que a veces, sin saber como, todo lo que pasa por tu cabeza se alinea con ciertos elementos externos que hacen que te plantees si es casualidad o simplemente pasa porque todo ocurre cuando tiene que ocurrir. Llevo meses dándole vueltas a muchas cosas en mi cabeza, cosas que además no voy a resolver por muchas vueltas que le de, y sin darme cuenta me he encontrado con una serie que, en su última temporada, converge todos esos miedos en unos argumentos, personajes y situaciones que de familiares me tienen asustado.

Para los que no hayan visto A dos metros bajo tierra, este no es un post en el que se vayan a dar argumentos para que lo hagan (la propia serie, por su temática y lo atípico de sus personajes y argumentos es la que elige a sus espectadores). De hecho, es casi preferible que si no has sentido interés antes de leer los posts que hablan de su final, no lo hagas. O por lo menos no lo hagas esperando un final espectacular o un golpe de efecto que cambie tu percepción sobre toda la serie. Este final (que en realidad dura cuatro capítulos) es tan grande porque pone punto y final a una trama compleja de una forma coherente. El hecho de no dejar ningún cabo suelto hace que se eviten posibles tentaciones futuras de resucitar (y nunca mejor dicho) la serie, y sobre todo pone en pie los principios por los que se mueve una cadena como la HBO americana, que ha marcado las pautas en cuanto a la ficción televisiva se refiere. Cuando en España vemos cosas como la muerte de personajes o cameos (que no hacen más que demostrar la falta de ideas en los guionistas) allí se preocupan por cosas tan absurdas como establecer las líneas argumentales para cada personaje desde el principio al final, no alargar más de lo estipulado inicialmente la serie o elegir actores que se comprometan con lo que están haciendo, y no crean que participar en televisión es peor que hacer una cutre obra de teatro en el Teatro La Latina. Pero claro, supongo que cualquier cosa es mejor que trabajar en cualquier ficción televisiva española.

El caso es que viendo la temporada final de la serie he llorado (mucho), he reído, he deseado la desaparición de algunos personajes (ese profesor de arte...), me he angustiado, he temido por cada personaje cada vez que había un fundido a blanco (los que la han visto saben a qué me refiero) y sobre todo, me ha hecho recordar las anteriores temporadas (en las que considero que no hay tantos altibajos como algunos piensan) y verlas como un camino necesario para llegar hasta aquí. Nunca en la vida me había identificado tanto con todos y cada uno de los personajes de una serie de televisión. Capítulos como el que David recoge al autoestopista, interpretaciones como la de Claire cuando descubre las ideas políticas de Ted o cuando Ruth dice aquello de "nunca consigo lo que quiero" o personajes como el de Brenda intentando luchar durante toda la serie contra todo lo que ella es hacen que se me olvide todo lo que yo consideraba que era bueno en cualquier obra dramática. Y todo eso sin hablar de los famosos seis últimos minutos. Todo esto en una serie que ha cambiado mi percepción del mundo y que me ha cambiado a mí.

Más en:

>> Nico en Laultimapelicula.com
>> Artículo en Edición limitada sobre la quinta temporada.
>> Web oficial

09 marzo 2007

El Vellocino de oro

De pequeño lo flipaba con las películas de dinosaurios. Lo recuerdo como lo que más me interesaba del mundo, junto con mi Spectrum. Incluso llegué a comprarme libros sobre la historia de la paleontología o catálogos sobre dinosaurios que me permitían ver todos y cada uno de los bichejos de la época. Por eso cada vez que pasaban Jason y los Argonautas por televisión me quedaba embobado delante de la tele preguntándome cómo conseguían mover esos bichos de esos tamaños y lograr que interactuaran con los protagonistas. Con los años lo entendí todo, y empecé a ver que detrás de esa técnica, utilizada en un montón de películas, había un nombre: Ray Harryhausen.

El tipo es uno de los creadores vivos más interesantes, y el que me impulsó a realizar algún pequeño corto en stop-motion con muñecos de papel albal. Después mis vocaciones se volvieron tantas que al final acabé por decidirme por la menos artística de todas. Pero esto no quita que siga maravillándome con el trabajo de este señor que alguien se ha encargado de recopilar en esta web en la que podemos ver todas y cada una de las criaturas que inventó, y además en movimiento. Todas con información de la película en la que aparecen. Pasen y vean...

>>Ficha en imdb.com

02 marzo 2007

El cine... de Lo que yo te diga

La gente de El cine de Lo que yo te diga en la Cadena Ser lleva años (muchos muchos) haciendo un trabajo excelente cada sábado. Han sobrevivido a directivos, cambios de hora, copas de europa, tours de Francia y a todo lo que se le ha puesto por delante. Su programa de cine, una mezcla de actualidad, crítica, buena música y un pelín de mala leche es de lo mejor que se hace en este país en cuanto a periodismo cinematográfico.

Suyas son también las galas de los Oscars y de los Goyas que, año tras año, consiguen que a veces uno se plantee si no es mejor bajar el sonido de la tele y escuchar directamente sus ácidos comentarios. Además Teófilo el Necrófilo (su crítico cinematográfico) es un personaje que critica con fundamento, como una persona "normal", los reportajes del programa van mas allá de la simple publicidad de las distribuidoras (tipo "Cartelera" en TVE) y siempre añaden elementos críticos o información extracinematográfica que ayudan a hacernos una idea del proceso de creación de la película o las dificultades de la misma. Lo único que hasta ahora me impedía seguirlo con asiduidad era su horario, de 5 a 7 de la tarde (cuando no había nada más importante que emitir) y de 3 a 5 de la mañana (creo), cosa que el bendito podcast ha venido a solucionar.

Desde hace unas semanas han empezado a emitir una serie de reportajes que han titulado "Las escenas que nos revolvieron el estómago" y que comenzaron con Pink Flamingos (y el famoso altercado entre Divine y el perro) y han seguido con Pepi, Luci, Bom y la escena de la lluvia dorada, Indiana Jones o El sentido de la vida de Monty Python. Cuelgo los dos primeros, porque no tienen desperdicio. Sobre todo la historia de Pink Flamingos.

Pink Flamingos


Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón