05 septiembre 2007

Periodismo cebolleta

Hace tiempo que los telediarios dejaron de ser algo para convertirse en nada. Eso es algo que tengo asumido, cosa que confirmé ayer y anteayer. Muy mal tienen que estar las redacciones (la de T5 hace tiempo que es casi una guerra civil) para que, después de soportar lo que hemos tenido que soportar este verano en el panorama informativo (aún recuerdo la gaviota roba-Doritos), recurran a noticias que seguramente habrán sacado de yonkis.com o de cualquiera de esos portales, vehículos de la ironía y del humor inteligente.

Encontrarme a Hilario Pino (¿por qué has vuelto?) anunciando la existencia de personas "cebolleta", que se encargan de arrimarse a las aglomeraciones de gente y frotar su sexo con la primera que pasa ha hecho que me plantee hasta que punto eso puede tener interés. El segundo día van más allá y hablan de los tech-cebolletas, que son aquellos que, cámara oculta en mano, se dedican a grabar a las tipejas por debajo de sus faldas y colgarlo en Internet, ese gran infierno donde todo tiene cabida. Todo esto aderezado con el comentario alarmista de la viandante de turno que, aterrorizada, no era consciente de que las imágenes del roce de sus piernas con las bragas pudieran estar colgadas en alguna web. Menos mal que ahí están los periodistas de T5, encargados de avisar al mundo entero de los peligros que ciernen sobre nuestras cabezas (sobre nuestras entrepiernas en este caso)

Lo realmente grave no es que un viejo se arrime a una jovencita y frote su paquete contra todo aquello que no sea columna de piedra: al fin y al cabo, todos conocemos aquello de "este en las bullas empuja para atrás -expresión para delatar a maricones-" o casos como los de aquella chica que recibió un desagradable regalo en su espalda en forma de esperma mientras veía salir en procesión a una virgen (verídico). Hasta mi abuela me recomendaba, antes de salir la noche de fin de año, que refregara la cebolleta todo lo que pudiera mientras bailaba, que eso era lo que me iba a llevar. Lo inquietante de todo esto es que un grupo de personas con carrera, que no han crecido en un poblado de chabolas ni en un patio de vecinos, a los que se le supone un criterio periodístico sobre qué es noticiable y qué no, sean capaces de lanzar una noticia como esta al aire.

Sinceramente creo que deberían cambiar los platós donde se graban los noticiarios y sustituirlos por una barra de bar, con un barman de estos con el pelo tan grasiento como su freidora, carteles donde diga "Se vende pan de pueblo" y serrín en el suelo. Sería una forma perfecta de darle salida a todo el potencial que la noticia tiene y que ahora mismo se desaprovecha con presentadores enchaquetados, monitores, portátiles y mesas ultramodernas.

Propongo a los lectores que en los comentarios aporten la noticia más ...... (pongan aquí el adjetivo que mejor la describa) que hayan oído este verano, para así, entre todos, organizar un ránking y evitar así que se pierdan entre tanto teletipo. Mis propuestas: la gaviota adicta al colesterol malo y los viandantes cebolleta.