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03 diciembre 2007

Mi gran noche

"Si los franceses conservan como oro en paño al retirado Charles Aznavour y los americanos defienden con uñas y dientes el talento de Sinatra, no nos quedemos atrás como en tantas ocasiones: tenemos a Raphael. Aprovechémoslo. Es para sentirnos más que orgullosos."


Esto no lo digo yo, sino Ricardo Castillejo en la crónica para Diario de Sevilla del concierto que Raphael dio el sábado en el teatro de la Maestranza. Ni que decir tiene que suscribo todo el párrafo anterior y mucho más después de haber asistido a dicho concierto.

Aunque al principio el público me desconcertó un poco (abuelas impedidas, señoras con más piel en sus abrigos que en su propio cuerpo y zagales de esos a los que nadie se atreve a decirles que ni las patillas, ni los naúticos, ni la chaqueta-con-pañuelo-de-seda les queda bien), una vez dentro todo se difuminó. A las 20.30 de la noche (hora de comienzo idónea para su target) dio comienzo un concierto cercano a las 3 horas en un escenario en el que estaban él y ocho músicos. Un piano, un bajo, un contrabajo, dos órganos, una guitarra, una batería, unos bongos y ningún refuerzo vocal para un tipo que se pasó todo el concierto, sin descanso, interpretando canciones (unas cuarenta). Es verdad que inicialmente temía que el concierto fuera un muestrario de temas del último disco. Y así comenzó. Pero en cuanto sonaron los acordes de Mi gran noche, mis dudas se disiparon. Encadenó todos los éxitos que yo recuerdo (Qué sabe nadie, Yo sigo siendo aquel, Como yo te amo, A mi manera, Para volver a volver, Digan lo que digan, Yo soy aquel, Hablemos del amor, Enamorado de la vida...) y entendí porqué este tipo lleva años en esto y porqué está por encima de modas, discos, industria, discográficas o críticas personales: es excesivo, divo hasta la extenuación, le encanta el aplauso fácil y se comporta como una parodia de si mismo. Pero cuando abre la boca, escuchas las letras y oyes los arreglos todo lo primero no hace más que engrandecer a lo segundo.

Recomendable para todos aquellos a los que sus prejuicios no le impidan reconocer ciertos gustos musicales. Relajáos, que no pasa nada porque os guste Raphael...

PD: Gracias a nico por el robado.

13 noviembre 2007

La fuga de Logan

La imagen de Logan corriendo agarrado a la protagonista mientras dispara con su pistola a los que les persiguen (aunque visualmente esos disparos parezcan petardos explosionando) es algo que he tenido en mi cabeza toda mi vida, desde que, un sábado por la tarde, la echaron en televisión. Tras la revisión este fin de semana, aun no puedo aclarar si esas imágenes pertenecían a la película o a la serie de televisión que se estrenó posteriormente y que nunca nadie se ha atrevido a reponer.

La película tiene ese regusto Barbarella (aunque la recreación del futuro aquí es mucho más terrenal que en la disparatada película de Jane Fonda) que tanto me gusta, y soy incapaz de decidir si su propuesta visual me produce vergüenza ajena o admiración (vale, la escena del robot es de vergüenza ajena e irreivindicable). Es verdad que los trajes pueden parecer ridículos, que la idea de ciudad del futuro se asemeje a cualquier centro comercial de hoy en día, y que los efectos especiales cantan una barbaridad. Pero, argumentalmente, fue un espejo en el que se han mirado numerosas películas hasta nuestros días.

El argumento: Logan trabaja de vigilante en una ciudad en la que los ciudadanos nacen con fecha de caducidad: a los 30 años, deben de someterse a un proceso de "renovación" que hace que vuelvan a nacer. O al menos eso es lo que ellos piensan. A la vez, un grupo de rebeldes ayuda a aquellos que intentan escapar de esa renovación proporcionándoles cobijo en una zona inhóspita de la ciudad. A Logan le encargan encontrar dicha zona y destruir a los rebeldes, pero durante la búsqueda se dará cuenta de la mentira que supone todo lo que le han contado y se unirá a los rebeldes.

¿Les suena? A mi, se me ocurren así de una tacada (y sin pensar demasiado): Gattacca, Abre los ojos, El show de Truman, Blade Runner, Desafío total ...(y obviando remakes más o menos ocultos como La Isla, de Michael Bay). Pues eso, que detrás de todas las mallas ajustadas, las imágenes con halo, las habitaciones llenas de terciopelo, hay un argumento y una sustancia que ha sido empleado de muchas formas y en muchos sitios. Que hay mucha obra que va de original por ahí y después, a dos golpes de búsqueda en google, te encuentras la referencia que nadie ha mencionado en la promoción pero que más que referencia es espejo donde mirarse. En este caso ni siquiera hizo falta buscar, porque en mi cabeza seguían latiendo imagen y argumento: lo único que no había tenido la oportunidad de volver a verla para confirmar mis teorías.

Una pena que no venga el Tarantino de turno a vestir a su heroína con los ropajes de alguno de los personajes, para que salga del ostracismo en el que está metida, pues no mucha gente la conoce. Aunque eso supongo cambiará si se llega a realizar el remake que prometen...

03 abril 2007

Barbarella

barbarella

Barbarella es una de esas películas por las que llevaba tiempo suspirando pero que había conseguido esquivarme durante años. A pesar de que otros éxitos de la ciencia ficción (como esa cuyo nombre nunca he sabido en la que un grupo de científicos se introducen en el cuerpo de un enfermo tras pasar por un proceso de miniaturización) han sido repuestos hasta la saciedad, todo el mundo parece haberse olvidado de esta joya visual del erotismo-soft-pop que es, sin duda, una de las mejores peores películas de la historia. Y es una pena, porque material había. El cómic de Jean-Claude Forest proponía a una heroína inocente, sexy, consciente de que sus mejores armas no eran precisamente sus pistolas láser. Hoy en día lo vemos como algo normal, pero en el 68 era toda una provocación...