Mi gran noche
"Si los franceses conservan como oro en paño al retirado Charles Aznavour y los americanos defienden con uñas y dientes el talento de Sinatra, no nos quedemos atrás como en tantas ocasiones: tenemos a Raphael. Aprovechémoslo. Es para sentirnos más que orgullosos."
Esto no lo digo yo, sino Ricardo Castillejo en la crónica para Diario de Sevilla del concierto que Raphael dio el sábado en el teatro de la Maestranza. Ni que decir tiene que suscribo todo el párrafo anterior y mucho más después de haber asistido a dicho concierto.
Aunque al principio el público me desconcertó un poco (abuelas impedidas, señoras con más piel en sus abrigos que en su propio cuerpo y zagales de esos a los que nadie se atreve a decirles que ni las patillas, ni los naúticos, ni la chaqueta-con-pañuelo-de-seda les queda bien), una vez dentro todo se difuminó. A las 20.30 de la noche (hora de comienzo idónea para su target) dio comienzo un concierto cercano a las 3 horas en un escenario en el que estaban él y ocho músicos. Un piano, un bajo, un contrabajo, dos órganos, una guitarra, una batería, unos bongos y ningún refuerzo vocal para un tipo que se pasó todo el concierto, sin descanso, interpretando canciones (unas cuarenta). Es verdad que inicialmente temía que el concierto fuera un muestrario de temas del último disco. Y así comenzó. Pero en cuanto sonaron los acordes de Mi gran noche, mis dudas se disiparon. Encadenó todos los éxitos que yo recuerdo (Qué sabe nadie, Yo sigo siendo aquel, Como yo te amo, A mi manera, Para volver a volver, Digan lo que digan, Yo soy aquel, Hablemos del amor, Enamorado de la vida...) y entendí porqué este tipo lleva años en esto y porqué está por encima de modas, discos, industria, discográficas o críticas personales: es excesivo, divo hasta la extenuación, le encanta el aplauso fácil y se comporta como una parodia de si mismo. Pero cuando abre la boca, escuchas las letras y oyes los arreglos todo lo primero no hace más que engrandecer a lo segundo.
Recomendable para todos aquellos a los que sus prejuicios no le impidan reconocer ciertos gustos musicales. Relajáos, que no pasa nada porque os guste Raphael...
PD: Gracias a nico por el robado.




