12 marzo 2007

Fisher & Díaz


Hay momentos en la vida en los que a veces, sin saber como, todo lo que pasa por tu cabeza se alinea con ciertos elementos externos que hacen que te plantees si es casualidad o simplemente pasa porque todo ocurre cuando tiene que ocurrir. Llevo meses dándole vueltas a muchas cosas en mi cabeza, cosas que además no voy a resolver por muchas vueltas que le de, y sin darme cuenta me he encontrado con una serie que, en su última temporada, converge todos esos miedos en unos argumentos, personajes y situaciones que de familiares me tienen asustado.

Para los que no hayan visto A dos metros bajo tierra, este no es un post en el que se vayan a dar argumentos para que lo hagan (la propia serie, por su temática y lo atípico de sus personajes y argumentos es la que elige a sus espectadores). De hecho, es casi preferible que si no has sentido interés antes de leer los posts que hablan de su final, no lo hagas. O por lo menos no lo hagas esperando un final espectacular o un golpe de efecto que cambie tu percepción sobre toda la serie. Este final (que en realidad dura cuatro capítulos) es tan grande porque pone punto y final a una trama compleja de una forma coherente. El hecho de no dejar ningún cabo suelto hace que se eviten posibles tentaciones futuras de resucitar (y nunca mejor dicho) la serie, y sobre todo pone en pie los principios por los que se mueve una cadena como la HBO americana, que ha marcado las pautas en cuanto a la ficción televisiva se refiere. Cuando en España vemos cosas como la muerte de personajes o cameos (que no hacen más que demostrar la falta de ideas en los guionistas) allí se preocupan por cosas tan absurdas como establecer las líneas argumentales para cada personaje desde el principio al final, no alargar más de lo estipulado inicialmente la serie o elegir actores que se comprometan con lo que están haciendo, y no crean que participar en televisión es peor que hacer una cutre obra de teatro en el Teatro La Latina. Pero claro, supongo que cualquier cosa es mejor que trabajar en cualquier ficción televisiva española.

El caso es que viendo la temporada final de la serie he llorado (mucho), he reído, he deseado la desaparición de algunos personajes (ese profesor de arte...), me he angustiado, he temido por cada personaje cada vez que había un fundido a blanco (los que la han visto saben a qué me refiero) y sobre todo, me ha hecho recordar las anteriores temporadas (en las que considero que no hay tantos altibajos como algunos piensan) y verlas como un camino necesario para llegar hasta aquí. Nunca en la vida me había identificado tanto con todos y cada uno de los personajes de una serie de televisión. Capítulos como el que David recoge al autoestopista, interpretaciones como la de Claire cuando descubre las ideas políticas de Ted o cuando Ruth dice aquello de "nunca consigo lo que quiero" o personajes como el de Brenda intentando luchar durante toda la serie contra todo lo que ella es hacen que se me olvide todo lo que yo consideraba que era bueno en cualquier obra dramática. Y todo eso sin hablar de los famosos seis últimos minutos. Todo esto en una serie que ha cambiado mi percepción del mundo y que me ha cambiado a mí.

Más en:

>> Nico en Laultimapelicula.com
>> Artículo en Edición limitada sobre la quinta temporada.
>> Web oficial

8 comentarios:

elbuenaviador dijo...

Bueno, la verdad es que siempre alucino con los comentarios que haces de ésta, tu serie.

Ahora es definitivo. Tengo que empezar a tomar en serio la necesidad de ver la serie. Lo haré en cuanto me meta en cintura con cosas que no hago más que postergar...pero lo haré.

Además, sale Lily Taylor...jejejeje...

Besucos desde el aire.

Mambotaxi dijo...

Bueno, eso de crear tanta expectativa hará que después todo el mundo diga... "tampoco es para tanto".

chuchoflauta dijo...

recuerdo que la serie me gustaba.. cuando la veia hace tiempo. Despues deje de hacerlo porque no podia hacerlo...

Asi que acaba?? Supongo que todo queda en la funeraria familiar no? quiero decir que esta claro que si tu padre es panadero no pagas el pan ;-)

Me gustaba si, pero me parecia un poco gris... y la seguia viendo con interes. La madre me parece genial, y la hija no es menos... en fin.

Cambiando RADICALMENTE de serie... con lost conseguiran cerrar todo tan bien? Creoq q todavia no tienen final

Nico dijo...

La última temporada tiene unos cuantos momentos memorables que tardarán en ser superados. Me gustaría saber cuantos de los que se hicieron fans de la serie en sus inicios han aguantado hasta el final.

Mambotaxi dijo...

Pues tampoco lo veo para tanto, hay series con temporadas peores (se me ocurren, por ejemplo, las segundas temporadas de Perdidos o Mujeres Desesperadas)y nadie se queja.
Y lo de deprimente, pues sí, pero una vez asumes que en cada capítulo muere una persona, que viven y trabajan en una funeraria y que los protagonistas son los vecinos que siempre has querido tener (por lo menos yo), no te queda más que queda disfrutar de ello...

martin dijo...

Vuelve a vender leche de soja y a tirarte camareras. A mí me da igual. Estoy muerto

¿Le has chupado alguna vez un pie a un tío? -Pregunta la chica pelirroja
Sí -contesta el policía

-Un día te despiertas y tu hija ha robado un pie. ¿Dónde estaba yo?
-Perdiendo 25.ooo dólares

A dos metros bajo tierra. Episodio 3, temporada 1. El pie

http://blogdecuadros.blogspot.com/2007/03/dos-metros-bajo-tierra.html

marco dijo...

Hay momentos en la vida en los que a veces, sin saber como, todo lo que pasa por tu cabeza se alinea con ciertos elementos externos que hacen que te plantees si es casualidad o simplemente pasa porque todo ocurre cuando tiene que ocurrir... cosas que además no voy a resolver por muchas vueltas que le de...

...yo esas cosas, que a veces son auténticas pesadillas, desearía que no hubieran pasado, y sin embargo sé que las cosas pasan por algo y que siempre hay un porqué. Pero maldito porqué.

A veces el error forma parte de uno mismo. Y ese error cuando es irreparable pesa mucho. Nos metemos en la serie y formamos parte de ella. Esa historia, tan lejana, de personajes que ni conocemos, y que tanto nos influyen, que nos hacen llorar, por lo que hacen o por lo que dejan de hacer. Y al final, el último capítulo, ese capítulo que cuando estamos enganchados deseamos que no llegue nunca.

Yo no quiero ver el último capítulo, porque no quiero llorar y después quedarme con esa sensación de tener que engancharme a otra serie. Ya la veré otro día, aunque no sé cuando.

Mot dijo...

Emm? Voy por el quinto de la quinta... ¿Qué es eso de los seis últimos minutos? Ay, dios, ahora mismo me pongo a terminarla...