15 noviembre 2005

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Ando en estos días enfrascado en obtener información sobre algo que tengo en la cabeza desde que tengo uso de razón: montar una especie de bar/espaciocultural/lugardeexposiciones aquí en Sevilla. Aunque ahora mismo no es algo que me pueda plantear, si que lo tengo previsto para medio plazo, momento en el cual podré plantearme lanzarme a la piscina. Siempre he dicho que invertiría antes en un  negocio que en un piso, y como creo que ha llegado la hora de invertir en algo (soy de esos en los que caló la frase paterna de que en este pais si no inviertes en algo nunca tendrás nada) estoy poniéndome al día sobre licencias, permisos, distribuidores, locales y parafernalias varias (aprovecho para solicitar a ciertos lectores con bares que me puedan informar sobre esto)

El caso es que el Ayuntamiento de esta sin par ciudad hace todo lo posible porque no conceder mas licencias a locales. Y cuando lo hacen, asfixian de tal manera que la mayoría de los establecimientos adquieren solamente la licencia de cafetería y permanecen abiertos hasta las doce de la noche. Creo que Sevilla es la única ciudad del mundo en la que los bares no ponen música, por miedo no a la SGAE (que también podría ser), sino a Medio Ambiente, que puede venir y cerrártelo en cualquier momento (tal y como pasó el sábado pasado, cuando a la una de la noche todos los bares de una de las zonas de salida de la ciudad estaban cerrando sus puertas).

Tampoco entiendo porqué ningún establecimiento invierte para conseguir unas licencias que permitan poner música; eso implica un local acondicionado para ello, y parece que la mayoría de los empresarios no están dispuestos a hacer ese esfuerzo económico. Es aquí donde se pone en evidencia el carácter de muchos de los empresarios de una ciudad como esta, que hace gala del buenrollismo, de la hospitalidad y de la profesionalidad y después son los primeros que no se preocupan del público que les está dando de comer. Nunca entendí a aquellos empresarios que montan un negocio y se echan a dormir. El caso mas evidente, los bares de la Alameda de Hércules o la Alfalfa (digamos que la alternativa a aquella otra sEvilla de rizos en la nuca, pulseritas de Espannya y Banda Sonora de Hermandades en el coche): bares de copas que cierran a las 4 de la mañana, que no ofrecen absolutamente nada (ni siquiera  música), con garrafón a 4 euros y llenos de gente que no tiene otra alternativa.

Y así seguiremos si nadie lo remedia...

3 comentarios:

Olmo dijo...

admiro a la gente emprendedora...

el funcionario asesino dijo...

Mucha suerte nene. Cuando abrás avisas, igual necesitas a estrellas que pasen por la alfombra roja. Yo me ofrezco pa lo que haga falta.Tengo un par de panteras en casa de porcelana, si les ponemos unas cadenas doradas y yo me pongo mi mono de vinilo negro, saldría un chou mu guapo y mu divino.

Oye y eso de los locales vendiendo garrafon a 4 euros, me parece muy justo , incluso BARATO! , en otros sitios los cobran a 8 euracos y se quedan tan panchos (no hablo de Sevilla, que no la conozco)


salu2

Mambotaxi dijo...

Ya digo que aun es un proyecto pero que me gustaría llevar a cabo; se que no me iba a ir mal seguro.
Apunto a un camarero y a una diva de carretera en la lista de empleados.