02 octubre 2005

El señor lobo también estuvo aquí


Hace una semana que Patrick Wolf pasó por Sevilla y nos conquistó a todos. Un chaval larguirucho, con una melena imposible, unos instrumentos aún mas imposibles (teclado, batería, violín, bandurria y uke-lele o lo que yo creo que es un uke-lele) , pantalones piratas, corbata y chaqueta hizo lo que hacía mucho nadie conseguía provocarme cantando: emoción.

2 comentarios:

Olmo dijo...

joder...que diferencia al concierto de Madrid...¿porque en esa mierda de sala se hacen estas cosas?

que ciudad...

Mambotaxi dijo...

Pues la verdad es que yo también me quedé muy gratamente sorprendido. El escenario estaba montado en el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, que es un monasterio precioso situado en la isla de la Cartuja.
El escenario era pequeñito, pero habían habilitado una pantalla detrás en la que proyectaban una vieja película de la que no se el nombre ni reconocí a ningún actor, sólo que hablaba de la diferencia de clases sociales.

Al principio estaba bien, pero llegaba un momento en que te distraías. El mismo Patrick pidió que se dejara de proyectar, ya que su música era para disfrutarla con los ojos cerrados.

Por lo demás, perfecto. Él fue muy simpático, recordando anécdotas de su familia, de España y del clima andaluz.

Es verdad que en el Barbarella tuvo que ser todo muy diferente... con ese calor que hacía alli dentro. El sitio me decepcionó un poco cuando fui, ya que peca de lo que pecan todos los bares: un sistema de aire acondicionado en condiciones que alivie un poco a los presentes. Tampoco cuesta tanto, vamos digo yo.