24 mayo 2006

Stripped

Desde siempre, desnudarme delante de otra gente es algo que no hago habitualmente. Entre conocidos no lo hago nunca, y entre desconocidos sólo cuando me veo obligado a ello. Una de esas situaciones "obligadas" es el gimnasio. En el vestuario no me importa en absoluto, todo el mundo pasa de ti y yo paso de todo el mundo, porque total, no los conozco y hacer amistades en el gimnasio es algo que no entra dentro de mis planes.
Pero hete aquí que ayer, en mi nuevo gimnasio (al que vuelvo a apuntarme tras años de inactividad y del que me desapuntaré cuando encuentre algo mejor que hacer), estando recién duchadito y listo para vestirme, entra por la puerta uno de mis compañeros de trabajo... y claro, ya la cosa cambia. Si ya es chungo que alguien que conoces te vea desnudo, mas chungo aun es que alguien con quien trabajas y con quien tienes una relación diaria pero totalmente aséptica lo haga. No dejo de pensar en qué pensará ahora, cuando me ve diariamente. Algo parecido a lo que le ocurrió a Steve Urkel cuando vio a Laura Winslow desnuda por error, pero repetido diariamente.
Evidentemente ya le he pillado la hora y he modificado las mías para no coincidir...