22 enero 2008

I can't make it alone

Siempre he tenido la costumbre de, cada vez que escucho una canción, intentar imaginarla como banda sonora de una situación que me gustaría vivir. Digo gustaría porque normalmente son cosas que no puedo hacer o no se dan las circunstancias para hacerlas. De repente oigo Only a fool would say that en la versión de Ivy y me imagino en el descapotable de Cary Grant en "Atrapa a un ladrón" por las carreteras de Mónaco o Saint Tropez o No hay problema de Pink Martini mientras ruedo una película en la que sólo aparece Carmen Maura haciendo de chacha y recogiendo los trastos del ático de Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Muchas veces me gustaría ver mi vida desde fuera, como un espectador único que asiste a una proyección privada, en la que pudiera valorar mis actos, mis pensamientos y mis acciones. Este domingo, mientras me despedía de alguien que se iba por un tiempo indeterminado a otra ciudad, echaba de menos todo aquello que hubiera hecho de la escena un plano maravilloso: las emociones estaban allí, pero yo echaba de menos un vestido tipo el de Holly Hunter en El Piano, una buena lluvia, un barrizal en condiciones y la música de Michael Nyman repitiéndose en un loop infinito mientras yo me tiraba al suelo y hacía que el vestido se hinchara como una de las escenas que visualmente más me impactaron en su tiempo. Al final no hubo nada de eso, solo una despedida rápida para evitar exponerme demasiado y muchas emociones contenidas de las que me desahogué en privado.

Después, oyendo una y otra vez una de mis canciones favoritas de los últimos días (y que ya he agradecido a quien tenía que agradecer por descubrírmela), me he dado cuenta que estaba equivocado: que esa canción podría acompañar perfectamente a esta foto que acabo de encontrar y que ha motivado la escritura de esta entrada. Yo el domingo también fui un poco el perro de esta foto, acompañado por el Yesterday When I was young de Dusty Springfield.

20 enero 2008

20 de enero

Otra vez 20 de enero. Otra vez otro acontecimiento importante en este día, especial desde el fatídico 2005. Desde entonces, este día ocurre algo importante a mi alrededor que hace que me plantee si el destino me está gastando una broma. Y el hecho de que coincida con el título de una canción tampoco es que ayude mucho a olvidarlo...

Sólo espero que ninguno vuelva a ser como el primero.

18 enero 2008

Los crímenes de Oxford

Una pena. Eso es lo que pensé nada más salir del cine tras ver la nueva película de Álex de la Iglesia. Pena en el sentido de decepción, de ocasión desaprovechada, de poder haber sido pero no. El director, acostumbrado a dar cales (La comunidad) y arenas (Muertos de risa) venía de filmar una de las mejores cosas que se han hecho en este país: La habitación del niño. Por eso incluso la decepción es mayor: las expectativas eran altas y la historia prometía, además de que el reparto elegido hacía presagiar lo mejor.

De entrada, la historia comienza dejando gotitas que pueden hacer erizar el vello de los geeks, nerds y toda la gente microsierva de la sala. Términos como sucesión numérica, Fibonacci, teoría del caos o principio de indeterminación de Heisenberg se alternan con apariciones más o menos disimuladas de cubos de Rubik o máquinas Enigma. Cuando uno piensa que en la historia todos estos elementos van a participar, empieza a frotarse las manos. Y de hecho el comienzo promete, con la llegada de un estudiante americano a la universidad de Oxford para realizar su tesis. Allí sus planes iniciales se verán trastocados por un crimen que desencadenará la historia y que le hará agudizar su ingenio para intentar resolverlo.

El problema está en que la historia se acaba ahí: todo lo que viene detrás no me interesó en absoluto. Y no es que al director le venga grande meterse en ciertos temas (ya digo que en La habitación del niño sale airoso de una trama mucho más compleja), sino que a la historia le venía grande el director. En esta historia no hay nada-de-nada. Hay elementos supuestamente misteriosos, pero que se resuelven de la manera más tonta y apresurada posible. Un ejemplo con spoiler: en la escena del crimen inicial, aparece la víctima jugando al Scrabble. Sólo decir que a nadie se le ocurre mirar qué palabras hay en el tablero hasta el final de la trama, cuando a mi sería lo único que se me ocurriría hacer (Fin spoiler). Quiero decir con esto que por debajo de toda la palabrería matemática, hay una historia que avanza a trompicones y que se resuelve de una manera totalmente previsible.

Tampoco ayuda el hecho de que los actores (error mío: vi la película doblada) no lleguen a encontrar el punto correcto en ningún momento. La historia les lleva por falsos sospechosos, personajes que no aportan nada y situaciones resueltas de una manera chabacana (la escena del concierto me recordó a cualquier escena de REX). Leonor Watling no sabe muy bien qué hacer con ese (brevísimo) personaje que la desnuda cada dos por tres y que se ve obligada a soltar frases que causan vergüenza ajena (por no hablar de lo poco que el fotógrafo ha sabido favorecerla con la luz). Elijah se pada toda la película con cara de asombro, incapaz de darle al personaje más registros que ese. Sólo John Hurt entiende los recovecos del personaje y logra hacer algo medianamente decente con su papel.

Y lo peor de todo es que aquí no hay nada de lo que pretendas encontrarte en una película de Álex de la Iglesia: no hay humor negro, no hay mala leche y no está representado eso que tan bien hace que es la mala baba española (y que hasta ahora había colocado en casi todas sus películas). Esto es una película pequeñita y mala que podría haber sido realizada en cualquier parte del mundo por cualquier director sin personalidad alguna, con una fotografía plana y nada beneficiosa para sus personajes (y no vale decir que eso era precisamente lo que se buscaba, porque hay escenas televisivas por un tubo) y unos diálogos y trama que no hacen más que poner en evidencia a los autores. No todo es malo, y hay tres cosas por las que no salí del todo cabreado: un falso plano secuencia, bastante tramposo pero muy muy bonito, la música de Roque Baños, con reminiscencias a Hermann y por último los créditos finales.

Hace poco se hablaba del descenso de espectadores del cine español, cada día más acusado. Para mi, aparte de lo evidente (el 90% de las películas que se hacen en este pais interesan solo a los autores y a sus familias), se trata de una cuestión de confianza: yo confiaba en Álex de la Iglesia, y ahora me va a costar volver a confiar en él. Supongo que al resto de la gente le pasará lo mismo. Son tantos palos ya que uno acaba por generalizar y catalogar al cine de un país como si fuera un género propio. Después, añadirle el predicado "es una mierda" no cuesta nada y con decepciones como esta menos aún.

08 enero 2008

Siete novias para siete hermanos


Si algo he hecho en estas fiestas inmundas ha sido ver cine. Como un poseso. Bueno, cine y Alias, que me tiene en un vilo a punto de terminar la primera temporada. Solo de pensar que me quedan cuatro siento vértigo y emoción por todo lo que aún me queda por ver.

Entre las cosas que he vuelto a recuperar se encuentra Siete novias para siete hermanos, musical que me fascinaba de pequeño y que hace poco alguien tuvo a bien regalarme. Decir que la revisión ha sido decepcionante es decir, sin duda, mucho. De veras, no recordaba algo tan cursi desde... vamos, que no lo recuerdo (bueno, Brigadoon está ahí ahí). Ver a 7 gañanes comportarse como garrulos y de repente ponerse a montar coreografías mientras talan árboles o cómo abren sus bocas y de ellas no sale una voz normal, sino una voz de tenor hace que se te caiga todo por los suelos, y da la razón a todos los que denostan los musicales precisamente por eso.

Además la copia en DVD es bastante mala, no ya por la falta de extras (trailer y making of en el que el único interés es ver los caretos de los/las protagonistas años y kilos de Botox después) sino porque el master del que ha sido extraída está en condiciones deplorables. Lo mejor de un musical clásico que es el colorido de la imagen aquí no se aprecia en absoluto, ya que los colores están apagadísimos y la imagen pasa por plana casi todo el tiempo (que aprendan de la edición de Rebelión a bordo, un ejemplo a seguir). Si el aspecto visual fuera como debiera, podríamos perdonar que los protagonistas carezcan de carisma, que la historia sea inverosímil (vale, se basa en la leyenda Romana de El rapto de las sabinas), que los decorados canten más que en Obsesión o que la historia se resuelva en 30 segundos (verídico).

Como curiosidad, decir que la película fue el sleeper de la temporada, recaudando mucho más que su hermana mayor (y a la que favorecieron recortando el presupuesto de Siete novias...) Brigadoon, y que se rodaron dos versiones a la vez, una no-Cinemascope y otra en Cinemascope ya que no todos los cines estaban preparados para emitir en este formato. Ni que decir tiene que la primera versión nunca se emitió.

De todo, destacar la escena del granero, por lo complicado que tuvo que ser rodarla y porque realmente queda espectacular en pantalla. El resto, vistas tantas cosas, es bastante mediocre y sólo apto para bocas ávidas de almíbar. Si quieren ver al verdadero Donen dirigir un musical ESPECTACULAR y a Gene Kelly protagonizarlo, pasen de este y refugiense en otro que de verdad es todo lo que promete.

11 diciembre 2007

Seventh tree

Ya se ha revelado el artwork del nuevo single de Goldfrapp, grupo del que soy muy fan y del que esperaba noticias por estas fechas. El single sale a la venta en algún lugar que no es España el día 3 de Febrero, y se llamará A&E. Y el disco, el 25 del mismo mes. A ver por qué sonidos se decantan, si por el ambient de Felt Mountain o por el sonido petardo-elegante de Black Cherry. Pero que no mezclen las cosas como en Supernature, por favor. A esperar toca....

Desaparecida

Viendo que la huelga de guionistas ha hecho que las series que seguía hayan llegado a una season-finale inesperada (por lo temprana), me puse a rebuscar una serie a la que hincarle el diente. Y recordé que, hace unos meses, teniendo la 1 de fondo, me sorprendí viendo algo (no sabía si era una serie o una película) que me sorprendió porque, de entrada, la fotografía era bastante atractiva. Después tuve que dejar de verla porque mis compromisos con la ficción norteamericana me impedían compaginar otra serie más (eso o mi vida social), pero me quedé con el regusto de que había visto algo que me había interesado.

Hace poco puse a bajar el primer capítulo de Patricia Marcos: Desaparecida y lo que ha venido después ha sido un enganche total. La serie está muy bien realizada (y cuando digo muy bien no quiero decir eso de "no parece española", sino que en todos sus aspectos está a un excelente nivel -la productora es Grupo Ganga, la de Cuéntame...-), la fotografía está trabajada hasta el más mínimo detalle, las localizaciones existen y son variadas (y no se reducen a explotar un coche en un polígono), las interpretaciones están ajustadas (Carlos Hipólito, ser por el que no sentía especial simpatía, hace de un padre comedido a veces, histriónico otras pero siempre con el tono justo), la historia da para mucho (a pesar de que se trate de una clásica historia de whodunnit?) y sobre todo la serie está rodada con la intención de alejarse todo lo posible de los clichés televisivos españoles (a pesar de tratar un tema tan trillado como la desaparición de una persona), intentando crear un producto de calidad que toma como referente a la ficción cinematográfica.

Pero sin duda, lo mejor de todo es la presencia de ese GRAN ACTOR que es Miguel Ángel Solá (que sabiamente abandonó una propuesta tan original como R.I.S a los 15 días de rodaje para incorporarse a Desaparecida), el teniente de la Guardia Civil que investiga la desaparición de Patricia Marcos, y que con sus miradas, gestos y susurros no necesita nada más para regalarnos unos momentos de auténtico placer. Sin duda, lo mejor, pero no lo único: todos parecen haber nacido para sus papeles, incluso Luisa Martín, la inefable Juani del Doctor Nacho Martín que pareció haber muerto como actriz tras la serie. Y por increíble que parezca, en España hay una actriz-niña que actúa bien: se llama Bárbara Meier y en ella se podían fijar la multitud de niños-loro que se dedican a recitar de memoria sus papeles, y que casi con toda seguridad, no evolucionarán hacia nada mejor en su carrera que eso.

Y una última cosa por si no están del todo convencidos: algunos capítulos (creo que uno y medio por ahora) están dirigidos por Jorge Sánchez-Cabezudo, autor de esa pequeña gran cosa llamada La noche de los girasoles.

03 diciembre 2007

Mi gran noche

"Si los franceses conservan como oro en paño al retirado Charles Aznavour y los americanos defienden con uñas y dientes el talento de Sinatra, no nos quedemos atrás como en tantas ocasiones: tenemos a Raphael. Aprovechémoslo. Es para sentirnos más que orgullosos."


Esto no lo digo yo, sino Ricardo Castillejo en la crónica para Diario de Sevilla del concierto que Raphael dio el sábado en el teatro de la Maestranza. Ni que decir tiene que suscribo todo el párrafo anterior y mucho más después de haber asistido a dicho concierto.

Aunque al principio el público me desconcertó un poco (abuelas impedidas, señoras con más piel en sus abrigos que en su propio cuerpo y zagales de esos a los que nadie se atreve a decirles que ni las patillas, ni los naúticos, ni la chaqueta-con-pañuelo-de-seda les queda bien), una vez dentro todo se difuminó. A las 20.30 de la noche (hora de comienzo idónea para su target) dio comienzo un concierto cercano a las 3 horas en un escenario en el que estaban él y ocho músicos. Un piano, un bajo, un contrabajo, dos órganos, una guitarra, una batería, unos bongos y ningún refuerzo vocal para un tipo que se pasó todo el concierto, sin descanso, interpretando canciones (unas cuarenta). Es verdad que inicialmente temía que el concierto fuera un muestrario de temas del último disco. Y así comenzó. Pero en cuanto sonaron los acordes de Mi gran noche, mis dudas se disiparon. Encadenó todos los éxitos que yo recuerdo (Qué sabe nadie, Yo sigo siendo aquel, Como yo te amo, A mi manera, Para volver a volver, Digan lo que digan, Yo soy aquel, Hablemos del amor, Enamorado de la vida...) y entendí porqué este tipo lleva años en esto y porqué está por encima de modas, discos, industria, discográficas o críticas personales: es excesivo, divo hasta la extenuación, le encanta el aplauso fácil y se comporta como una parodia de si mismo. Pero cuando abre la boca, escuchas las letras y oyes los arreglos todo lo primero no hace más que engrandecer a lo segundo.

Recomendable para todos aquellos a los que sus prejuicios no le impidan reconocer ciertos gustos musicales. Relajáos, que no pasa nada porque os guste Raphael...

PD: Gracias a nico por el robado.

27 noviembre 2007

Hay que sufrir

Mi primer contacto "adulto" con Joan Crawford vino de la mano de ¿Qué fue de Baby Jane?, salvaje película (que debes haber visto antes de hablar conmigo de cualquier cosa) en la que la inocente Joan era víctima de las bromas y caprichos de una Bette Davis en el papel más esquizoide de su carrera (algo así como si a Mercedes Milá la atiborras a éxtasis durante un mes y después de golpe y porrazo se los quitas). Después, la película nos demostraba que ni la buena era tan buena ni la mala era tan mala.

Más tarde me interesé por su vida personal, e intenté comprobar si era tan tan mala como decían los libros de cine. Para ello, acudí a su biografía hecha película (Queridísima mamá) y comprobé que me había quedado corto. La hija, autora de la biografía en la que se basaba la película, contaba cómo las palizas eran habituales (por hechos absolutamente inocentes, como colgar la ropa en perchas de alambre) o cómo se convirtió en sustituta de su propia hija en la serie que ésta protagonizaba (en un camino a la inversa al realizado por Eva Harrington). Vamos, una femme fatale bigger than life.

Tenía la base lista para enfrentarme a algunas de sus películas, aquellas realizadas cuando ya los estudios vieron el tipo de personajes que sabía interpretar perfectamente, y que consiguieron encasillarla en el papel de madre capaz de hacer cualquier cosa (y cuando digo cualquier cosa es cualquier cosa) por defender su honor o el de su familia. Empecé con Camisa de fuerza, en el que protagonizaba el papel de una madre que, al sorprender a su marido en la cama con otra, procede al corte seco de cabeza mediante el método-hachazo a su marido y a la amante de éste, en presencia de sus propios hijos. Al final, como siempre, la cosa no era como nos habían planteado (otra vez) y no era tan mala como habíamos creído (parece que la estrategia de guionistas y productores era captar la atención del público mediante un tráiler en el que se nos mostraba a la Crawford que todos queríamos ver -enloquecida, asesina sin escrúpulos- pero una vez que la entrada estaba vendida, hacer que saliéramos del cine con una idea diferente a la que habíamos entrado). Fue uno de sus últimos papeles y ya era casi una caricatura de si misma.

Y este fin de semana he podido ver Mildred Pierce (Alma en suplicio), y la jugada se ha vuelto a repetir. La película, realizada por un Michael Curtiz que ya había triunfado en el mundo entero con Casablanca, es un vehículo para el lucimiento de la Crawford (Oscar incluido), esta vez de nuevo madre protectora de una hija desagradecida y ambiciosa. La película comienza con un asesinato (pero muy muy al comienzo, justo tras los títulos de crédito), y hace que durante todo el metraje se nos vaya mostrando, en forma de flashbacks, todo lo ocurrido hasta llegar a ese momento. La Crawford sabía perfectamente cómo interpretar personajes duales, y aquí lo hace hasta el final. Un final que, como casi todo el cine clásico que veo últimamente, se resuelve en menos de dos minutos. Eso si que es apurar el tercer acto y lo demás son tonterías. Una muestra de cine negro protagonizado por mujeres como ya no se hace.

Darle mérito a esta película es quitárselo directamente a Tacones Lejanos. Las referencias de la primera en la película de Almodóvar son notables (no cuento nada para no destripar la trama, pero no son referencias livianas precisamente), y hacen que ya no pueda verla con los mismos ojos. No es que sea una de mis películas favoritas, pero si quitas toda la paja (la subtrama de Miguel Bosé y su investigación, y porqué no decirlo, su interpretación) te quedan unas escenas entre Victoria Abril y Marisa Paredes que ponen los pelos de punta.

Son solo tres ejemplos que permiten, si no lo has hecho ya, acercarse a una mujer que, para mí, sentó las bases de la interpretación de personajes histéricos y pasados de rosca.

19 noviembre 2007

(No) Puedes contar conmigo

Actualización: Al final se han alineado los astros para la politoxicómana de Paulina Rubio y Haritz, el batería de LOVG, ha anunciado que ella será "la intérprete circunstancial de las canciones del nuevo disco".

Actualización 2: La fuente parece de poca confianza: no es la primera vez que en La Jungla nos/se la meten doblada a alguien al ponerlo al teléfono con un imitador de otra persona. En este caso, hay algunos fallos dichos por Haritz que podrían confirmar esta teoría (tenemos 4 discos en el mercado -tienen 4, si, pero no los que dice- o Paulina ya había trabajado con Pablo -cuando ha sido con Xabi-).

Actualización 3: Varios medios anuncian que todo fue una broma y que el grupo no ha hablado con ningún medio de comunicación.

Bueno, pues al final ha pasado lo que tenía que pasar. Tras la entrevista-venganza realizada en El País el año pasado, muchos nos lanzamos a apresurar el fin de la formación. Al final, el lanzamiento y las cifras de ventas del disco parece que acallaron los rumores. Yo también lo predije, pero no puedo enlazar a ninguna parte porque no lo escribí. Oficialmente, y como en todos los casos similares, las buenas palabras han estado presentes en los comunicados de ambas partes, pero leyendo ambos se presupone que los problemas han venido por quién se pensaba iban a venir.

No seré yo el que me ponga en plan takethatforever, pero sí he de reconocer que me jode que pase algo así. Creo que, como grupo, tienes una obligación de dar más a esa gente que ha financiado tus Vuittons y a tus yorkshires. Si yo tengo que ir al trabajo día a día, me guste o no, ¿por qué tú no puedes joderte y hacer lo mismo? ¿Tan duro es tener que soportar a tus compañeros o es que repartir entre uno es mucho mejor que repartir entre cinco? En cualquier caso está claro que esta chica no tiene mucha memoria, porque si pretende iniciar una carrera en solitario debería echar un ojo a las hemerotecas y ver a dónde han llegado las carreras de solistas de grupos que han tomado decisiones similares. ¿Estaremos ante una nueva Vicky Larraz? ¿Su grupo encontrará una solista de similares características (que no sea Edurne, por favor) y todo el mundo olvidará a la Ambición Rubia patria? ¿Dejarán pasar unos años para volver en plan Héroes? ¿Se nutrirá para su disco en solitario de las letras de viejas glorias del pop hispano como Presuntos Implicados, los hermanos Cano u Olé Olé? Y sobre todo... ¿por qué abandonar un grupo para (seguramente) hacer lo mismo que hacías en él?

De todas formas, sea como sea, y como grupo, debe de ser un marrón que tu cantante se vaya. Supongo que a estas alturas estarán buscando solista, porque no me veo yo a ninguno de sus miembros llevando el timón de esto (bueno, a Xavi San Martín sí, pero espero que haya alguien inteligente en esa discográfica que le quite la idea de la cabeza). Y en caso de que la encuentren, comienza un período de transición que quizás no lleve a ninguna parte. Imagino que las Edurnes, las Paulinas y los Bisbales deben de estar frotándose las manos al ver que, si todo esto se acaba, alguien tendrá que cantar las canciones de estos tipos. Y quién mejor que ellos, tan ávidos de canciones desde que el enano indígena dejó de vomitar baladas.

Para quien le interese y se quiera reir un rato, sendos comunicados oficiales. Y después un comentario leído en un foro que no tiene desperdicio...

San Sebastián, a 19 de Noviembre de 2007

Queríamos contaros que hace unas semanas Amaia decidió no continuar con nosotros en La Oreja de Van Gogh para comenzar su carrera en solitario. Desde que hemos sabido de esta decisión hemos sentido mucha tristeza, no sólo por los motivos musicales evidentes, sino también por todos los años y experiencias vividas y por vivir. Sin embargo, y aunque quisiéramos que Amaia siguiera con nosotros, le deseamos toda la suerte del mundo en la nueva etapa que ha decidido tomar.

Por nuestra parte, en La Oreja de Van Gogh aún sentimos que nos quedan muchísimas canciones por escribir. Tanto es así que ya estamos componiendo, con la pasión de siempre, un nuevo disco que esperamos tener listo a lo largo de 2008.

Hasta entonces, un abrazo muy fuerte a todos y en especial a aquellos que nos seguís tan de cerca.

Pablo, Álvaro, Haritz y Xabi

San Sebastián a 19 de Noviembre 2007


Quisiera comunicar a toda la gente que me sigue y que me quiere la que hasta hoy es la decisión más difícil de mi vida.

Los 11 años que he pasado con LOVG y todo lo que he vivido con ellos permanecerá por siempre en mi corazón y en mi cabeza pero he sentido que es el momento de comenzar una nueva etapa en mi vida emprendiendo mi carrera en solitario. Es una decisión que me produce tanta ilusión como miedo.

He escuchado muchas tonterías sobre la relación que tengo con los chicos de LOVG y sólo puedo decir que en estos últimos años he convivido más con ellos que con nadie y que los quiero como a hermanos y añadir que mucho de lo que soy como persona lo he aprendido con ellos.

Les deseo todo lo mejor y quien sabe lo que pasará en el futuro.

Gracias a todos. Un beso enorme.

Amaia Montero


PD: Motivos de un miembro del foro del grupo en Publispain ante los rumores de que Edurne será la nueva cantante:
No, si antes ke a ninguna otra cantante prefiero a Edurne, pero es ke no la veo... Os imaginais??: La Oreja de Van Gogh: Edurne, Xabi, Alvaro, Pablo y Haritz

No, o sea, no!!! es ke Edurne no pega en esa lista de nombres!!
Me da a mí que se inicia una etapa muy divertida....

13 noviembre 2007

La fuga de Logan

La imagen de Logan corriendo agarrado a la protagonista mientras dispara con su pistola a los que les persiguen (aunque visualmente esos disparos parezcan petardos explosionando) es algo que he tenido en mi cabeza toda mi vida, desde que, un sábado por la tarde, la echaron en televisión. Tras la revisión este fin de semana, aun no puedo aclarar si esas imágenes pertenecían a la película o a la serie de televisión que se estrenó posteriormente y que nunca nadie se ha atrevido a reponer.

La película tiene ese regusto Barbarella (aunque la recreación del futuro aquí es mucho más terrenal que en la disparatada película de Jane Fonda) que tanto me gusta, y soy incapaz de decidir si su propuesta visual me produce vergüenza ajena o admiración (vale, la escena del robot es de vergüenza ajena e irreivindicable). Es verdad que los trajes pueden parecer ridículos, que la idea de ciudad del futuro se asemeje a cualquier centro comercial de hoy en día, y que los efectos especiales cantan una barbaridad. Pero, argumentalmente, fue un espejo en el que se han mirado numerosas películas hasta nuestros días.

El argumento: Logan trabaja de vigilante en una ciudad en la que los ciudadanos nacen con fecha de caducidad: a los 30 años, deben de someterse a un proceso de "renovación" que hace que vuelvan a nacer. O al menos eso es lo que ellos piensan. A la vez, un grupo de rebeldes ayuda a aquellos que intentan escapar de esa renovación proporcionándoles cobijo en una zona inhóspita de la ciudad. A Logan le encargan encontrar dicha zona y destruir a los rebeldes, pero durante la búsqueda se dará cuenta de la mentira que supone todo lo que le han contado y se unirá a los rebeldes.

¿Les suena? A mi, se me ocurren así de una tacada (y sin pensar demasiado): Gattacca, Abre los ojos, El show de Truman, Blade Runner, Desafío total ...(y obviando remakes más o menos ocultos como La Isla, de Michael Bay). Pues eso, que detrás de todas las mallas ajustadas, las imágenes con halo, las habitaciones llenas de terciopelo, hay un argumento y una sustancia que ha sido empleado de muchas formas y en muchos sitios. Que hay mucha obra que va de original por ahí y después, a dos golpes de búsqueda en google, te encuentras la referencia que nadie ha mencionado en la promoción pero que más que referencia es espejo donde mirarse. En este caso ni siquiera hizo falta buscar, porque en mi cabeza seguían latiendo imagen y argumento: lo único que no había tenido la oportunidad de volver a verla para confirmar mis teorías.

Una pena que no venga el Tarantino de turno a vestir a su heroína con los ropajes de alguno de los personajes, para que salga del ostracismo en el que está metida, pues no mucha gente la conoce. Aunque eso supongo cambiará si se llega a realizar el remake que prometen...

08 noviembre 2007

Terapia de pareja

Que a mi me gusta ver televisión es algo que, a poco que hayas leído este blog, debes de saber. Que me encantan los programas tipo Supernanny, SOS Adolescentes y Callejeros, también. Y que adoro la basura (cultural, no la otra), es evidente. Así que cuando encuentro un programa que reúne todo eso, pues me emociono. Anoche decidí cambiar mi entrada de cine para el Festival de cine Europeo de Sevilla por una sesión con Terapia de pareja, el nuevo programa de la Sexta. Bueno, lo de cambiar no es exactamente verdad: me entró la pereza y decidí quedarme en casa a fagocitar en el sofá. Y me topé con el programa de marras.

Más o menos la cosa va así: una pareja de especialistas (una psicóloga familiar y un psicólogo a secas) se pone a ver videos de una pareja en crisis, que han sido grabados con su consentimiento durante quince días. Mientras los ven, van soltando chascarrillos del tipo "él no se da cuenta que ella le está pidiendo ayuda" o "¡qué poca pasión hay entre los dos!" (están en crisis, ¿recuerdas?). Después, mantienen una sesión en la que les ponen los videos a la pareja en crisis para que vean lo imbéciles que parecen vistos desde fuera (como si alguna discusión, vista desde fuera, no resulte banal y evitable) y cómo solucionar sus diferencias. Antes, eso sí, les advierten: "Debéis de saber que es posible que vuestro pareja, como la tenéis planteada, haya caducado". Al final los dejan de nuevo una semana juntos, con unas pautas que tienen que seguir (el perro no puede dormir en la cama y tu marido se tiene que ir al sofá, y cosas así). Más allá de este punto no puedo contar más porque me dormí directamente.

Empezando por la cabecera, de tintes comediescos (más propia de una obra televisada de Lina Morgan) que demuestra que no se están tomando en serio a la pareja en crisis, hasta los psicólogos (ella es un clon barato -si esto es posible- de Gemma Ruíz y junto a su compañero de profesión se dedican a repetir cosas evidentes), todo en el programa suena a falso y pretencioso. Ya de por sí el que tengas que recurrir a una cosa como esta dice mucho de ti como miembro de una pareja, pero que encima te tengan que decir de fuera cosas que seguramente tú mismo ves cada día, pues ya es de juzgado de guardia. Yo no se porqué la gente necesita de otros para que le digan cuáles son sus defectos. Yo sé perfectamente por donde flaqueo (y no estoy nada orgulloso por ello) y qué límites tengo. Por lo menos soy consciente de ello. Pero que venga una tipa y un tipo a decirte que eres más frío que un témpano, que tratas a tu mujer como a tu hija o que eres incapaz de tomar decisiones (del tipo ¿qué yogures tengo que comprar?) es bastante humillante.

Así que una y no más. Y que tengan la osadía de comparar esto con Supernanny. Ella sí que hace algo por la gente, coño. Pensaba que después de apuntarme al servicio de televisión de Ya.com, mi abanico televisivo se abriría y podría encontrar cosas algo más interesantes que lo que ofrecen las cadenas generalistas. Al principio parecía que sí, pero ya me han llamado informándome de que YacomTV cierra por la compra de Orange y que a final de mes dejarán de emitir. Para más inri, me quedo con el aparato que no sirve para nada si no es con ellos y que acabará en el trastero en el lote de objetos que me da pena tirar por su posible utilidad en un futuro, junto al decodificador de Quiero TV.

29 octubre 2007

La vida privada de Sherlock Holmes


La vida privada de Sherlock Holmes era una de las películas favoritas de su director, Billy Wilder. Uno presupone que a un director le debe de gustar todo lo que dirige, aunque la realidad nos dice que eso casi nunca pasa. Le gustaba porque era un film elegante, bien fotografiado en color, y con unos personajes que se habían Wilderizado lo suficiente como para reconocer en ellos su pluma y la de Diamond, pero sin perder las raíces asentadas por las obras de Doyle.

Pero claro, todo esto era lo que pensaba de "su obra original", no de lo que hicieron en la sala de montaje con el material que él había entregado. En principio la visión de Wilder sobre el detective era una película compuesta por 5 episodios, narrados a través de flashbacks por un muerto (Dr. Watson, utilizando un recurso ya probado con éxito en Sunset Boulevard), que narra algunos de los casos más incómodos y atípicos que la pareja tuvo que aceptar, y de los que no salieron demasiado bien parados. Wilder, una vez rodado todo el material (con algún que otro parón propiciado por el intento de suicidio del protagonista, Robert Stephens), tuvo que venirse a Europa para localizar Avanti!, por lo que dejó en manos de un montador de su confianza la confección final de la película. Éste, siguiendo órdenes del estudio, y tras ver que el metraje original pasaba de las tres horas, decidió eliminar tres de las historias, dejando sólamente dos de ellas. Wilder, al volver y ver lo que habían hecho con su película, renegó de ella pero no tuvo tiempo de poder hacer nada más. Así que la película se quedó tal y como la conocemos hoy, y sin posibilidad de ver la otra versión, pues los rollos de película desaparecieron, encontrándose sólamente algunos fragmentos y trozos de audio, pero nada significativo como para reconstruir el que hubiera sido el montaje de Wilder. Por tanto, nos quedamos sin saber si la versión de Wilder hubiera sido mejor que la que conocemos. A mí la película me fascina tal y como está.

Cuando la vi de pequeño me llamó la atención lo bonita que era visualmente. A esa edad podía decir poco más, aparte de lo que ya de por si dice que una película clásica de dos horas tenga pegado a la pantalla a un niño de 12 años. Con el paso de los años he apreciado otras cosas: el fino y elegante humor de los protagonistas, la relación de camaradería entre Holmes y Watson, la profundidad aportada a unos personajes que ya estaban anclados en el cliché más absoluto (con las sugerencias sobre la homosexualidad de Holmes o su adicción a la cocaína) o la historia, que entretiene como pocas. Entre las joyas, el siguiente diálogo:

Watson: "Holmes... Permítame una pregunta. No quisiera parecer indiscreto pero, ¿ha habido mujeres en su vida?".
Holmes: "La respuesta es sí... Me parece usted indiscreto".
La edición en DVD de la película (MGM Video) es mejorable en todos los aspectos. La calidad del máster no llega a la mínima en algunas escenas, entre los subtítulos no viene el Español (aunque sí el turco) y los menús parecen hechos por un alumno de primero de Paint. Yo tuve que verla en español, cosa que tampoco me desagradó demasiado ya que las voces de la película forman parte de la imagen que tenía de ella en mi cabeza (aunque te tienes que acostumbrar a que no haya sonido ambiente cuando hablan los personajes). Todo esto por 8,95 euros.

02 octubre 2007

Stand by

La culpa de que lleve tanto tiempo sin actualizar el blog no es de otra gente que mi nueva empresa proveedora de Internet, ya.com, que lleva casi un mes para mandarme el kit adsl. Que digo yo que no debe de ser tan difícil, y mas cuando todos los trámites anteriores (la baja con telefónica y el alta de su servicio) ya están realizados. Si el día 8 de Octubre sigo sin conexión me habré ganado la primera mensualidad gratis.

Así que, sin internet en casa, tendría que estar actualizando desde el trabajo, cosa que me es imposible no por vergüenza (que también), sino porque realmente no tengo tiempo para nada. Hubo un tiempo en que yo leía blogs, hablaba por Gtalk con gente y escribía mis posts en horario de trabajo. Incluso he llegado a llevar dos trabajos en horas de uno. Ahora todo eso se acabó: me llevo todo el día programando especiales, creando formularios de comentarios, haciendo fotogalerías y aprendiendo css a trompicones: y lo peor de todo es que todo ello está relacionado con la cosa que menos me interesa del mundo (junto con la música latina): el fútbol. Supongo que será un castigo divino a tanta crítica desaforada a ese deporte desde este blog, pero el caso es que me se las alineaciones, las fechas de los partidos y hasta la capacidad de muchos estadios de equipos del mundo.

Así que hasta nuevo aviso, seguiré publicando de forma clandestina lo que pueda y, sobre todo, cuando pueda.

05 septiembre 2007

Periodismo cebolleta

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30 agosto 2007

El gran carnaval

27 de Enero de 1993. Esa es la fecha, mes arriba mes abajo, del comienzo oficial de la telebasura en España. O por lo menos, de una forma determinada de hacer televisión. La encargada de inaugurar tan ilustre período (que dura hasta nuestros días) fue la sin par Nieves Herrero, representante perfecta de periodista de los 90 (nacida bajo las faldas de Hermida, presentadora de magazines que se llamaran como se llamaran siempre eran iguales, y una amabilidad y un almibaramiento que no casaba con los temas que trataba). Y el hecho que dio el pistoletazo de salida fue el famoso crimen en Levante: el descubrimiento del cadáver de las tres niñas de Alcasser propició una noche que, desde entonces, está clavada en mi mente como el punto más bajo al que una serie de personas delante de una cámara han llegado.

No recuerdo si exactamente es como yo tengo en la cabeza, pero recuerdo un teatro repleto hasta el gallinero, con un grupo de gente en el escenario sentada en círculos. En dichos círculos estaban las amigas de las tres chavalas asesinadas, llorando a moco tendido, mientras Nieves iba entrevistando a cada una de ellas con preguntas del tipo "Debes estar pasándolo muy mal. Pero cuéntanos, ¿cómo era Desiré como amiga?". Mientras, toda España asistía conmocionada pero con la tele encendida, para sufrir a la par que la familia.

Algo parecido llevo viviendo yo estos tres días. Constantemente me vienen imágenes, tipo "Recuerda" de la Herrero en un teatro abandonado, preguntando cosas a la gente que está vestida de rojo y blanco mientras la cámara se va acercando más y más a ella, hasta que la cercanía nos permite descubrir cómo se frota las manos por el share que seguramente piensa obtener.

Si el que lee es seguidor de este blog, sabrá perfectamente lo que me importa el deporte en general, y el fútbol en particular. Pero lo vivido estos días ha trascendido la noticia deportiva y ha inundado todas las conversaciones, periódicos, magazines vespertinos y conversaciones de ascensor. Toda la ciudad volcada para despedir a un chaval al que la mala suerte se ha llevado de imprevisto. Las cadenas han hecho su agosto durante estos tres días con las conexiones especiales, los testimonios y los programas-homenaje: el personaje que ansiaban les llegó tarde, pero les llegó.

Algunos dirán que bueno, que no es más que un homenaje y que lo único que han hecho es recoger el fervor popular y mostrarlo por pantalla. Pero que me digan a mí si un reportaje, con el himno del centenario del club, acompañado de imágenes de los partidos, de la gente en la puerta del hospital, de su entierro y del sufrimiento de la familia no es intentar hacer un espectáculo de algo que no tendría porqué serlo. Pero claro, después te encuentras con que dichos programas tienen un 40% de share y que la gente se sube a la tapia del cementerio para poder ver el entierro del jugador, cuando la familia pide que sea un acto privado. Argumentos que no hacen sino darle la razón a los directivos de las cadenas que dicen que dan al público lo que quiere.

Pornografía de la mala, sin duda.

23 agosto 2007

Me habló la televisión

Hace poco he terminado de ver la tercera temporada de Mujeres Desesperadas, esa serie a la que ninguno de mis amigos le hace ni puto caso porque:

a) Llevar la palabra mujeres en el título les hace creer que van a ser menos hombres si la ven.
b) Creen que no hay una línea argumental que seguir y se trata de capítulos independientes sobre la vida de diferentes mujeres.
c) La meten en el mismo saco que "Sexo en Nueva York".
4) O directamente si tienen que ver una serie protagonizada por tías prefieren ver The L World y ponerse cachondos/as.

Pero bueno, me he cansado ya de defenderla, de decir que es una de las series más demenciales y divertidas que pueden encontrarse, que es el culebrón por excelencia el siglo XXI (o lo que yo entiendo por culebrón, que no tiene que ir asociado con acentos latinoamericanos o actores sin camiseta más maquillados que las actrices y sí mas bien con tramas rocambolescas en las que constantemente se dan giros de guión que la hace más divertida, sin importar la credibilidad del mismo) y que sus finales de temporada lo dejan a uno con un pellizco en el estómago pensando cómo c?*¨ van a resolver eso en la siguiente temporada. Pero lo mejor de todo es que lo resuelven y vuelven a caer en el más difícil todavía que hace que te olvides de lo que ha pasado en la anterior. Más o menos eso es lo que me ha pasado con la tercera, que ha terminado de una manera de la que no puede terminar!!! Y estoy realmente intrigado por ver cómo resuelven eso en el futuro. Espero que los guionistas hayan bebido de los grandes clásicos televisivos americanos como Los Colby y aprendan de sus argumentos, en los que se justificaban ausencias y huídas de actores con abducciones extratarrestres.

El caso es que me he acostumbrado al ritmo bajar capítulos, grabarlos en DVD, verlos, borrarlos y volver a empezar, que ahora que he finalizado con las temporadas de las series que estaba viendo uno no sabe qué ver por las noches. He acabado con Mujeres desesperadas, Perdidos, Anatomía de Grey y Las chicas de oro (de la que, para más inri, no hay más temporadas editadas en España), y no sé muy bien por cual empezar de entre todas las que me han dicho que pudieran estar bien. De entrada, descarto toda serie cuyo argumento incluya conspiraciones contra el gobierno americano (24 y Alias por lo que tengo entendido). A ver Héroes me niego, he oído muy pocas cosas buenas de ella. Dexter me llama la atención, pero me da una pereza tremenda ver al protagonista interpretando otro papel que no sea el de David Fisher. Los Soprano me parecen demasiado espesos, pero se que en algún momento tendré que verla: supongo que es que aún no he alcanzado la madurez suficiente. Así que como no lo tengo nada claro, ayer me tiré de compulsivo a la calle y me lancé a por "A dos metros bajo tierra" para verla otra vez y enseñarla, en plan predicador televisivo, a todos mis incrédulos amigos, que siguen viéndola demasiado elitista e incómoda.

Y lo peor de todo es que la que más ganas tengo de ver y tener sigue sin salir en DVD.

Actualización: Esta es la bonita y onírica promo de la cuarta temporada de mujeres. Si no quieren ver un spoiler como una casa absténganse de darle al play:

21 agosto 2007

No somos nadie

Anoche se estrenó en A3 la serie "C.L.A. No somos ángeles". Desde aquí quiero expresar mi indignación y repulsa porque productos con una calidad visual PEOR que un publireportaje Pascual de principios de los 90 salgan a la luz.

17 agosto 2007

Por el poder de Grayskull!

Que tu elemento favorito de ocio se convierta en trabajo, de la noche a la mañana, es algo que a mí personalmente me fascina. El que te paguen por algo que hasta ese momento hacías de una forma gratuita es algo a lo que todos aspiramos en la vida. Básicamente, que me acuerde, es algo que han conseguido los gañanes de GH (te empiezan a pagar por hacer básicamente nada, osea, lo que hacías antes de que te pagaran),el tipo aquel que fue contratado por el equipo de Futurama tras convertir en trazos tipo Manga a los personajes de la serie y, ahora, el creador del único fotolog que de verdad me entretiene en esa cosa denominada la blogsfera.

A razón del programa que El Terrat está preparando para Antena 3 sobre la década más gloriosa (más que nada porque es la única que está lo suficientemente lejos como para poder aplicar la nostalgia en nuestra corta vida), el creador y alma máter de ese fotolog llamado losmalditos80 ha sido contratado para volcar toda su verborrea y sabiduría en ese contenedor que no se sabe muy bien que será, pero que seguramente se reirá de todo aquello que algunos como yo respetamos muchísimo (y no es ironía).

Esperemos que el tono irónico y de mala leche y sus ocurrencias no se vean pasadas por el filtro de la cadena de Sunset Bastián de los Reyes, tan proclive a antenatrestizar todo lo que toca para volverlo vulgar o de carácter familiar (que prácticamente, para mí es lo mismo)

Nota informativa del autor del fotolog anunciando su marcha a El Terrat:
Aunque parezca surrealista, gracias a este fotolog la productora El Terrat (la de Buenafuente) me ha fichado como redactor para un programa sobre los 80 que se estrenará en breve en Antena 3. ¡Dejo mi trabajo y me lanzo a muerte sobre este nuevo proyecto! ¡Por el poder de Grayskull!

16 agosto 2007

¿Quién teme a Virgina Woolf?


Una película para mujeres de mente sucia. Así es como algún crítico norteamericano la definió en su estreno, allá por el año 1966. Aunque esa frase bien podría definir perfectamente también a todos los personajes de esta película, empezando por Elizabeth Taylor (cuando aún era Elizabeth y no Liz, sombra entre patética y encantadora de lo que es en la actualidad) y acabando por Sandy Dennis (la jovencita inocente que al principio es una convidada de piedra pero que al final también tendrá mucho que decir), que aprovechan una no-deseada-reunión entre amigos para soltar las puyas más grandes que sus sucias mentes podían haber imaginado.

Como consecuencia, una película hiriente, salvaje, nada complaciente, que juega con los sentimientos del espectador obligándole a asistir a más de dos horas de autodestrucción de una pareja a las que ni siquiera da tiempo de coger cariño. Pero al contrario que otras historias en las que rápidamente te pones del lado de uno u otro, aquí no hay ni buenos ni malos. La autodestrucción no es la consecuencia de nada, sino los cimientos en los que se basa su relación. Una relación construida sobre insultos, desprecios, reproches y ataques al ego. Siempre ha sido así, y eso es algo que entendemos al finalizar la película.

No creo que haya nadie que pueda salir indemne del visionado. El vertiginoso diálogo (en contraste con un guión de lo más pausado, en el que, visto desde fuera, no pasa nada) hace avanzar la historia por caminos cada vez más truculentos, más despiadados y más dañinos. Mike Nichols (en su primera película, atención) parece disfrutar hurgando en la herida y sugiriendo, muy por encima, posibles motivos que consigan hacernos entender el porqué del comportamiento de los personajes.

Una película dura que removió los cimientos más puritanos de Hollywood: junto al desnudo de diez segundos de Blow up de Antonioni, el uso continuado de insultos de boca de la Taylor y Burton propiciaron la creación del sistema de clasificación por edades que aún hoy se mantiene en el cine americano con leves modificaciones y que fue modelo para otros países. La película fue calificada con un NC-17 que restringió a los espectadores más jóvenes (no sé si también a las mujeres de mente no-sucia).

Pero si por algo se merece pasar a la posteridad (además de por la interpretación desquiciada de sus protagonistas y por ser uno de los últimos ejemplos de una manera clásica de hacer cine) es por ser una de las películas más aterradoras de la historia, pero no por lo que se ve, sino por el terror que uno siente al pensar en que su relación, con los años, pueda acabar así. Como una versión X de "Dos en la carretera"...

>> Ficha de la película

10 agosto 2007

Miedo a la decoración Estilo Imperio

Tras la mudanza!, llega el momento de tener que decidir cuál va a ser la decoración de tu nueva casa. Es un momento decisivo, ya que los tiempos en los que decía "Bah, si dentro de dos años me largo de aquí y no sé ni donde voy a ir" se han acabado: esta es la casa definitiva, en la que pasaré muchos años (espero). Así que lo de elegir el color de una pared o la disposición de tal cuadro no es algo que se deba de tomar a la ligera. Si por mi fuera, mi casa sería, así entera, como la nave de Barbarella. Pero viendo que eso es materialmente imposible, uno intenta acercarse lo más posible a esa idea con lo que los diseñadores suecos han tenido a bien diseñar.

En primer lugar, tengo que decir que esto me está sirviendo para darme cuenta de una cosa: no tengo ni puta idea de decoración. Si durante toda mi vida he estado dándole vueltas a la casa que quería (con planos muy detallados de la misma dibujados en clase durante mis horas de religión), al tipo de decoración que me gustaba, mis colores favoritos..., después llega la hora de la verdad y soy incapaz de imaginar cómo puede quedar algo hasta que lo compro y lo veo puesto. Con los colores de las paredes me ha pasado eso: de mi reticencia inicial ("esto va a parecer una guardería") a la satisfacción actual. Con la decoración me pasa algo parecido: los elementos decorativos entre los que me muevo no pasan de cajas de cartón y lámparas, y tú me dirás qué se puede hacer con eso. Además, Globomedia se ha dedicado a destrozar y democratizar montones de elementos que antaño molaban, pero que de tanto verlos a mí ya se me ha amoldado la retina a ellos. Un ejemplo: Audrey Hepburn. En litografía, en composición tipo Warhol, en serigrafía... De todas las maneras posibles, este icono naïf pop ha perdido todo su encanto. Lo último: ceniceros con su cara: la globalización más salvaje aplicada a las estrellas de cine clásico (además de el cúlmen del mal gusto).

Otra aspecto que me impide elegir ciertos objetos es mi obsesión por eliminar de mi vida todo aquello que me recuerde a un piso de estudiantes. He estado tanto tiempo en ellos (incluso después de acabar mis estudios, el piso seguía parecióndolo) que es ver un tablón de corcho de esos para colgar fotos y es echarme a temblar. Por no hablar de las papeleras, las estanterías de 5 baldas de venta en Carrefour o los pósters en la pared sin marco alguno (o peor: con la cosa esa que es un tablero trasero, un cristal y montones de clipos de sujeción).

En fin, que aunque poco a poco la cosa va saliendo para adelante hasta que no lo vea todo montado no voy a tener conciencia de si me gusta o no el resultado. Por ahora tiene buena pinta, aunque a veces temo caer en el horror vacui que tanto detesto y acabo descartando ciertas ideas (hasta disponer de paredes más grandes, eso sí). Eso sí, todo esto me ha servido para reafirmar mi odio hacia el provenzal. ¡Viva el cartón prensado!

Seguiremos informando...