15 mayo 2007

Miedo y asco en TV

Leo en El guionista Hastiado un post en el que el autor, guionista de televisión, teoriza sobre qué se puede y qué no se puede hacer en una serie de televisión en España. Y de cómo esto depende de todos menos de los propios guionistas, cansados de tanto personaje andaluz, tanto gay enrollado o tanta maruja malhablada.

Para empezar, un ejemplo: una escena de LA SERIE:

En cierto capítulo, hay una escena en la que David, solo en su apartamento, por la noche, se prepara un vaso de leche, coge una toallita limpia, la dobla y se sienta frente a la tele. Enciende el vídeo y comienza una película de porno gay en la que dos soldados amonestan a un recluta al que "van a dar su merecido".

En ese momento suena el teléfono. David detiene la película y contesta con tranquilidad. Es el prelado de su parroquia, en la que él es diácono, que está preocupado porque sospecha que un cura aspirante a fomar parte de la diócesis puede ser homosexual. David, con un tono relajado y sincero, niega tener ninguna sospecha ni información al respecto y tranquiliza al cura. Cuelga y vuelve a poner la película, mientras se baja la bragueta.



Después de explicarnos el porqué considera esta escena una maravilla, por lo que dice y por lo que no dice del personaje, se plantea las posibles respuestas que recibiría del resto de responsables de lo que aparece finalmente en pantalla en forma de capítulo. Las respuestas, geniales, y desgraciadamente, muy acertadas:
- No se puede hablar de pajas porque queremos que los niños también puedan ver la serie (aunque la emitas a las 10 de la noche). Ya sé que sólo se sugiere, pero al menos hay que quitar la toalla, es demasiado visual, y por supuesto lo de la bragueta.
- Será más divertido si se le cae la leche y se mancha.
- Será más divertido si responde equivocándose e inculpándose sin querer ("no creo que sea maricón... vamos, pero que tampoco me importaría, a mí me encantan los maricones... que no quiero decir que yo lo sea, ¿eh? Son enfermos pecadores, uy, uy, que se corta, piiiii...).
- Hacer algún juego de palabras, que está a huevo. "Pues si es gay, que le den por culo... uy, perdón".
- Cuando David cuelga, será mejor que llore, es un conflicto duro y queremos que el espectador se entere bien.
Y así otras tan ciertas como estas. ¿Queda alguna duda de porqué el panorama serial televisivo de este país da asco?

El libro de los conejitos suicidas

Uno de los libros más divertidos que he visto últimamente es "El libro de los conejos suicidas", en el que una serie de conejos, cansados de vivir, se inventan las maneras más absurdas y originales de suicidio. En el libro, los conejitos nos muestran en cada página una nueva manera de pasar al otro barrio, algunas realmente divertidas y originales, aunque no demasiado efectivas.
El autor es de Andy Riley, y el libro no cuesta más de 8 euros en la fnac. Para que os entren ganas de leerlo, una breve muestra del humor de este tipo:

>> Información en la wikipedia sobre el libro.
>> Set en flickr con algunas de las viñetas.

09 mayo 2007

La caspa hecha comentarista

Desde ayer que me lo comentaron he dedicado un tiempo considerable en buscar el artículo que el casposo y rancio de Antonio Burgos escribió el otro día en ABC sobre la "Avenida de la FNAC". Para los que no sean de aquí, decir que la Avenida de la Constitución, una de las arterias principales de la ciudad, ha sido peatonalizada y se ha dispuesto un tranvía que discurre por ella para el acceso al centro de aquellos que no quieran hacerlo a pie. En esa avenida es donde se ha instalado la sede de la FNAC, y desde el ABC este señor, paradigma de todo lo que odio en cualquier persona, despotrica sobre el tema desde su excelsa tribuna que imagino delante de una chimenea, rodeado de gatos persas, con una pipa en la boca y dos o tres sirvientAs calzándoles las zapatillas de "El Caballo".


En el artículo (el cual he encontrado en su mierda de página web, que hay que ver con Internet Explorer, of course) viene a decir que la ciudad se ha convertido en una especie de parque temático del turisteo, que la avenida ya no es lo que era sin esos puestos de venta de entradas para las corridas de toros, sin esas pizarras con menús baratos o esas gentes sevillanas que pasean tranquilamente saludando a otros sevillanos. Que ir a comprar pescado frito ya no es lo que era, porque tienes que compartir puesto con madrileños y gabachos. O dicho de otra manera: que esta ciudad ya no es la que era hace treinta años.

Y yo me pregunto: ¿este tío es así de gilipollas o de verdad piensa lo que escribe? Estoy harto de este tipo de personajes, señoritos, encantados de que volvieran los tiempos de "Los santos inocentes" en los que el terrateniente podía hacer y deshacer lo que le diera en gana y tenía a una familia de obreros a su disposición, casposos-freak empeñados en defender un concepto de ciudad que no es que ya sea indefendible, es que suena a cachondeo y pura provocación. Y a mí me ha provocado, y no sabe cuanto.

De verdad, me niego a pensar que esta ciudad tenga que ser como nos la han vendido desde hace años. Que aquí lo único que merezca respeto sean las tradiciones y todo lo que se salga de ese teatrillo sea considerado menor o directamente vilipendiado. Que a aquellos que no sintamos ningún respeto por la semana santa, la feria o por el comercio de barrio que me roba a mano armada cada vez que se me ocurre entrar seamos menos personas que los demás. Pues sí señores: yo me paso todas las tradiciones por el arco del triunfo. Desde la feria y sus estupideces hasta la semana santa, pasando por los toros, el gracejo andaluz y la madre que los parió a todos. Me niego a que venga este tío y desde su casa en la Avenida de la Constitución, con sus amigos Curro Romero o la Duquesa de Alba y que seguramente no sabe ni cuánto vale un bonobús me diga lo que es o no es Sevilla. Porque, a pesar de que en las alturas uno no se de cuenta de lo que ocurre abajo, los que vivimos con 1000 euros en un piso de alquiler no nos molestan lo más mínimo los avances, ya sean en forma de peatonalización, tranvía, metro o apertura de la FNAC. Es más, lo celebramos. Porque quizá, aunque este tipo ni conozca quienes son La Mala Rodríguez, Rufus Wainwright o Dolores O'Riordan, hay gente a la que sí nos interesa y agradecemos que una empresa, por muy franchute que sea, haga un mínimo esfuerzo por ofrecer una alternativa cultural y de negocio a una ciudad poblada de festivales de jazz, besamanos, paseos a caballo, locales de flamenco y visitas al museo taurino de la Maestranza.

Y mira que me digo a mí mismo que ya no voy a volver a hablar del tema. Pero es que me enciendo de una manera tremenda con estas cosas.

>> Post de El buen aviador sobre el tema, mucho mejor escrito que éste y no dejándose llevar por la irritación como me ha pasado a mí
>> Artículo de Antonio Burgos en el ABC (Esclusivamente para navegadores Explorer)

08 mayo 2007

Inem

- ¿Es usted ingeniero?
- Sí, informático
- ¿Sabe usted de Bases de Datos?
- ¿De qué tecnología estamos hablando?
- Access
- Sí.
- ¿Y Visual Básico?
- Eeeemmmm .... sí, también
- ¿Ingles nivel medio?
- Sí, me defiendo
- ¿Sabe diseñar webs?
- Bueno, yo programo en PHP usando css contra base de datos... emmm sí, diseño webs
- ¿Y sabe Word y PowerPoint?
- Si, soy un experto (a estas alturas te diga lo que te diga te lo vas a creer)
- Pues entonces yo creo que te voy a seleccionar. Te cito para una entrevista.
- Perfecto

(Conversación mantenida con un funcionario del INEM, que al parecer sirve para algo y propone candidatos a ofertas de empleo)

06 mayo 2007

El libro que no te mereces

El día 23 de abril, como todos los años, se celebra el día del libro. Para los que no lo sepan, se eligió ese día por ser la fecha en la que murieron Cervantes y Shakespeare. Esta coincidencia, además de bonita e increíble, es más deseada que real ya que la casualidad corresponde a una discordancia existente entre los vigentes calendarios de ambos países en la época, que hizo creer primero al Dr. John Bowle y después a Víctor Hugo (que se encargó de propagar la coincidencia) que Shakespeare había muerto el mismo día que el autor de El Quijote. Volviendo al tema del día del libro, es bien sabido que mucha gente aprovecha este día para regalarse un libro y un-elemento-ajeno-a-la-literatura, léase rosas, claveles o directamente hortalizas, como ocurre en alguna que otra ciudad de España, lo que hace que se convierta en una mezcla absurda de romanticismo, cultura y ganas de gastar.

Pero bueno, si hay algún día en el no me molesta seguir los mandatos de El Corte Inglés es precisamente éste: considero casi una obligación regalarle a ciertas personas ciertas cosas, gente que no es que se plantee o no leer un libro, sino que ni siquiera se plantea entrar en una librería para ver si hay algo que le interese. Que digo yo que algo, un cómic, un mapa, un incunable, un libro sobre cine, sobre arte, sobre ganado vacuno, sobre filosofía oriental… ¿es que no hay nada que le haga entrar? Una vez oí que una persona de mi entorno regalaba a todo el mundo siempre lo mismo: un libro. Por supuesto no siempre el mismo libro, sino uno pensado para cada persona, pero sabías que de su parte siempre te iban a caer un buen puñado de páginas. Esto es algo que a mí me encantaría poder hacer (entre otras cosas para evitar tener que pensar en regalos cada vez más espectaculares o rebuscados que superen a los del año anterior), pero que no puedo porque en actualidad literaria yo no soportaría ni una ronda de preguntas del 1,2,3… responda otra vez. Además, cuando un libro me gusta lo hace siempre por valores extra literarios (lugares comunes, sentimientos que me provoca o simpatía por el tema tratado), con lo que al haber conectado tanto con él y por cosas tan poco concretas, hace que se sobreestime su valor. La persona a la que intento transmitir esa emoción seguramente no sea capaz de entenderlo y lo único que conseguirás serán unas palabras suyas de decepción por el listón tan alto que tú le habías establecido. Y no hay nada peor que desear con muchas ganas que alguien comparta tu entusiasmo contigo y que éste no sea correspondido, o que directamente te entierren tu entusiasmo a dos metros bajo tierra, descartando todos y cada uno de los valores por los que tú habías encumbrado esa obra.

De cualquier modo, está claro que la subjetividad de toda obra (ya sea literatura, cine, pintura, fotografía) hace que día sí y día también te sientas ridículo porque te gusten cosas que al resto de la humanidad le parecen infumables. Con la fotografía, la música y la pintura más o menos todo el mundo está de acuerdo: te puede gustar o no, pero obtienes una impresión al primer vistazo/oído; cosa que no ocurre, por ejemplo, con la literatura o el cine, que precisan de una mirada mucho más pausada para que nos aventuremos a dar un veredicto. Y es ahí donde tu escala de valores entra en conflicto con la escala “artística” del resto de la gente, provocando cosas que hacen que te sientas como un estúpido por valorar aspectos que para el resto del mundo pasan desapercibidos: la portada, la maquetación, el olor de sus páginas, la dedicatoria de quien te lo regaló o los pasajes de tu vida que te ha hecho recordar (en el caso de un libro) o los títulos de crédito, la estética y ciertos diálogos (en el caso de una película): a ver cómo consigues transmitir eso a alguien sin caer en cursiladas y sin crear falsas esperanzas en una obra que, sin ser tuya, se ha convertido en algo tan propio que ya no puedes dejar de tener, y a la que siempre vuelves cuando quieres experimentar de nuevo todo ese proceso.

Publicado en Punto Cultural

03 mayo 2007

Tootsie

Tootsie

...Tootsie es una de esas películas en las que la línea divisoria de la década en la que se estrenó es tan clara que, vista años después, puede provocar a algunos el efecto contrario al deseado: aburrimiento. Su realización, su estética, su planteamientos y sus protagonistas son taaaan 80 que quizás haga que uno no se deje llevar por sus virtudes y se entretenga más en ver lo ridículo de las situaciones o premisas. Forma, junto a "Al filo de la noticia" y "Escándalo en el plató", la trilogía sobre la televisión estadounidense y sus neuras en los últimos veinte años del siglo pasado, su manera de funcionar y sobre todo de los desquicios que provoca en los que están dentro de ella.....

02 mayo 2007

Fnac Sevilla

Este viernes dia 4 de Mayo abre en Sevilla una nueva tienda de la cadena FNAC. Esto, que para el 99,9% de los mortales no significa nada, para mí es uno de los acontecimientos más importantes de la ciudad. Hace años ya que cada viaje a Madrid implica una parada obligatoria en uno de mis centros de ocio favorito (por no decir una de mis plazas favoritas). La frase "para eso trabajo" la acuñé uno de esos días en los que me faltaban manos para agarrar todo lo que quería o llevaba buscando demasiado tiempo.

Supongo que mucha gente pensará que para qué queremos otra multinacional (y encima francesa) que venga a aprovecharse de la cuota de mercado que tienen los comercios pequeños, de favorecer el empleo basura o de matar cualquier atisbo de encanto en la compra de una obra (libro, cd o película). Podría rebatir todas y cada una de esas ideas pero, la verdad, no me apetece. Decir que en esta ciudad el pequeño comercio se va a ver resentido es mentira porque NO HAY PEQUEÑO COMERCIO que se dedique al tema. Es así de simple. La llegada de la fnac va a hacer que la mierdaempresa tenga que ponerse las pilas si quiere conservar parte del pastel que ahora domina. Por no hablar de otras recién aparecidas, sucursales de discográficas, que desde hace tiempo utilizan precios abusivos y totalmente desproporcionados.

Se acabó eso de deletrear Goldfrapp, de soportar empleados que no saben lo que venden, de discos que nunca llegan ni llegarán, de singles que ni siquiera cruzan Despeñaperros y de pagar más por un Cd que por una entrada de un concierto. No quiero decir que en la fnac no haya nada de esto, pero por lo menos la variedad y las ofertas nos van a hacer olvidar cosas como esas.

Para el que esté por aquí el jueves 3 de Mayo, la inauguración "oficial" correrá a cargo de los padrinos Cayetana Guillén Cuervo y Jesús Quintero. Después habrá un concierto en un escenario montado en la Plaza de San Francisco (si el tiempo lo permite) donde actuarán, que yo sepa, Ariel Rot, Rey Morao y Dolores O'Riordan.

Larga vida y esperemos que no se repitan errores del pasado (¿alguien se acuerda del Virgin Megastore?)

01 mayo 2007

Explota Explótame Expló

Por fin se acabó la feria. Por fin se esfuma este mes maldito para todos aquellos que no somos ni nos sentimos de aquí. Fin de fiesta con fuegos artificiales que, como todos los años, yo me dispongo a ver desde mi terraza atical, que no sólo lo vamos a soportar cuando le dá por derretir velas en agosto o provocar vaho en nuestras bocas en diciembre (cual casa de Haley Joel Osment en El Sexto Sentido). Todos los años asisto a este evento cómodamente, en pijama y con el resto de mis vecinos. Parece que hay un pacto de no-agresión-estético, ya que todos subimos en las mismas condiciones y nadie se extraña de nada.
Siempre espero ver algo nuevo, espectacular, que supere la idea que yo tengo en mi cabeza sobre lo que deben ser unos fuegos artificiales bien tirados. Y todos los años me llevo las mismas decepciones: es muy triste saber que la mayor innovación en fuegos artificiales se produjo cuando se casó una infanta (no se cual de ellas) e hicieron aquel espectáculo que retransmitieron todas las televisiones de la época. Todos los años las mismas formas, los mismos colores, los mismos tiempos de espera entre fuego y fuego y la tediosidad del conjunto.
Que digo yo que este debe ser el campo donde menos se innova, porque no será tan difícil crear fuegos que estallen y dibujen figuras, o que más o menos sigan una coreografía establecida, o que alguien se tome en serio un espectáculo de estas características y sea capaz de crear algo con unidad, a lo obra conceptual (Amargo, ¿te atreves?). O por lo menos, si no se puede tener nada de eso, ¿es que a nadie se le ocurre tirar todos los fuegos a la vez? Acabaríamos en 15 segundos, pero ¿y el orgasmo visual que produciría? Si es que este país está demasiado ocupado en otras tonterías...

27 abril 2007

Superman y Spiderwoman

No se si realmente el cine Indio es así, si las imágenes que nos llegan son de películas actuales o de los 70 (cuando se hacían bizarradas del tipo "El luchador manco") o es que realmente esta gente se divierte con esto y nadie se plantea hacer nada diferente. Pero mientras sigan llegando secuencias como ésta, en la que Superman acompaña a La Mujer Araña (toma ya) en un vuelo por la ciudad mientras los edificios siguen apareciendo tras el cuerpo de los personajes volando y ellos se marcan un baile en las alturas (con sombra en el suelo incluida), por mí encantado.
Atención a la escena final, que me recuerda a cierto rodaje de cortometraje en La cartuja, a unos 40 grados, y luchando contra la caída del sol para no romper el raccord de luz.

Aquí el glorioso Superman Indio



Y aquí Carmelilla Masala, el corto de Jesús Fernández

24 abril 2007

¡Todos fuera que aquí no caben más!


Tras ver este video uno se queda con cara de ¿eeeeinnn?
Pongámonos en situación: última edición de OT (un programa que sigo porque me divierte, aunque pienso que el premio para estos chicos debería ser un dinerito y a casa, por su salud y por la nuestra más que nada); segundo clasificado (si no me equivoco) tras cantar todas las canciones melosas de la historia saca un disco al mercado, que, como era de imaginar, sigue la tónica general de su compañía: sonidos de serie Z y letras de serie gamma para un disco de usar y tirar o ni eso. Reunión de ejecutivos de la compañía pensando cómo intentar colarnos a este personaje: si por el lado tierno en plan baladón, por el lado flamenquito, por el latineo o por el reggaeton.
"Bah, ya hemos explotado eso con otros... Lancémonos a por el único sector para el que no tenemos representante. ¡Creemos un público objetivo sacando a este personaje del armario y que todos los maricas españoles tengan una estrella nacional con quién identificarse!"
Y ahí lo tenemos, cual Miguel Bosé explotando su ambigüedad de una forma absolutamente casposa (si, se puede ser más casposo aún que Bosetina) y protagonizando (modo ironía: on) "lo mejor que le ha pasado a la música pop de este país desde que Olé Olé fue a cantar al Golfo Pérsico" (modo ironía:off) (leído en los foros de lamesacamilla.com)
De todas formas, ya puestos, directamente yo hubiera lanzado una campaña en plan marketing viral con un video supuestamente robado de alguna escena de cama de este tipo con un maromo y la música del single como banda sonora, y que hubiera estado un par de semanos rulando por ahí hasta que él hubiera salido a la palestra (¿qué es la palestra, a todo esto?) para informarnos del magno acontecimiento: su salida del armaraio y la salida de su disco.
¡No me creo nada!

20 abril 2007

Declaración de principios

" Un informático NO se dedica a instalar Windows XP. Instalar Windows XP lo puede hacer hasta un crío de 9 años. Seguro que tienes 50 amigos más, que no son informáticos, a los que puedes turnar para que te reinstalen tu Windows cada 3 meses. Es increíblemente desesperante perder 3 horas de tu vida instalando un Windows XP porque la atención necesaria para hacerlo son 5 minutos, el resto del proceso es automático. Si quieres que un informático te instale el Windows, organiza en tu casa una partida de mus, una fiesta, una orgía o una cata de vinos peleones, pero no obligues a tu amigo informático a esperar horas delante de una pantalla sin hacer más que intentar matar el tiempo.

Un informático NO se dedica a programar el video, a arreglar mandos a distancia o a configurar sistemas de aire acondicionado. Simplemente son cosas que NADA tienen que ver con la informática y por tanto un informático puede tener la misma idea que tú sobre ello. Si no sabes utilizar un aparato, saca del cajón eso que llaman “manual de uso” y léetelo. Si aun así no consigues lo que quieres, llama al servicio técnico. Si te dicen que te va a costar dinero, pregúntales cuanto, resta un 20% a esa cantidad y ofrécele a tu amigo informático un trabajillo. Si quiere y es capaz de hacerlo ambos salís ganando. Si no, no hay más remedio que pagar al servicio técnico o comprarse un aparato nuevo.

Un informático NO es un diseñador web. Por muy chulas que puedan quedar en Internet las fotos de tu último viaje a Benidorm, un informático no se dedica a hacer páginas web. Si necesitas una página web tienes dos opciones:
  • Si quieres algo serio, paga a alguien por hacerla. Hacer una web seria requiere necesariamente de un diseñador web, es decir, un profesional debidamente cualificado, que ha leído muchos libros y se ha pasado horas y horas delante de una pantalla creando un buen producto. Si un informático te dice que puede hacer la página web de tu empresa, mándale a la mierda, te quiere timar. No dejes que el intrusismo laboral resulte en una web-chapuza que será la imagen de una empresa.
  • Si quieres algo personal, cómprate un libro sobre Microsoft Frontpage, Dreamweaver o similar y aprende a hacerla tu mismo. En este caso un informático sí puede ayudarte pero has de tener en cuenta que incluso si la web es algo personal y sencilla, estamos hablando de un curro que puede llevar horas o días de trabajo. Tenlo en cuenta a la hora de hacerle un regalo por su trabajo. Un informático NO se dedica a comprar ordenadores en el Corte Inglés. No obstante los informáticos solemos tener una idea bastante precisa sobre componentes informáticos. Si quieres que un informático te aconseje sobre qué ordenador comprar, queda con él para tomar un café, dile para qué tienes pensado utilizar el ordenador, dile cuanto dinero te quieres gastar y llévale folletos de publicidad de al menos 3 tiendas de informática. Él te dirá cual de todos es el más adecuado para ti. Eso sí, eres tú quien tiene que ir a comprarlo y quien tiene que pagar el café.
Un informático NO se conoce de memoria los miles de virus que andan sueltos. Si te ha entrado un virus o te aparecen por todas partes ventanitas de publicidad cada 2 minutos, probablemente sea por tu culpa. Si no tenias antivirus, instálalo. Si lo tenias, haz un scan de todo tu disco duro. Si utilizas Internet Explorer deja de hacerlo e instala Firefox. Si no tienes cortafuegos, vete pensando en poner uno. Si tienes dudas, pregúntale a Google, él no se cansa de resolver dudas. Si aun así no se soluciona tu problema y sigues empeñado en dar la paliza a tu amigo informático, ten en cuenta TODO lo que el te diga. Si te advierte sobre los peligros de abrir archivos adjuntos HAZLE CASO, si te advierte sobre lo inseguro que puede ser bajarse indiscriminadamente programas chorras de Softonic o similares HAZLE CASO, si te advierte sobre la seguridad de tu red Wireless HAZLE CASO, si te advierte de que el programa de correo electrónico que utilizas es un colador (como por ejemplo Outlook) HAZLE CASO y ponte el que te diga, si te advierte que usar Internet Explorer es la causa más probable de que tengas virus y Spyware, HAZLE CASO e instala el navegador que él te sugiera, si te advierte de cualquier otra cosa, HAZLE CASO, él es el que controla en estos temas.

Un informático NO tiene por que ser un friki. Andate con cuidado a la hora de tratarlo como tal porque los que no lo somos, nos mosqueamos bastante si nos regaláis un DVD de La Guerra de las Galaxias, la trilogía del Señor de los Anillos (no en mi caso, a mi me lo podéis regalar, eh), o un libro para jugar al rol. Si un informático te ha hecho un favor y quieres regalarle algo, piensa que antes que informático es una persona. Seguramente sea mejor regalarle una botella de Havana Club añejo 7 años o invitarle a cenar a un restaurante, que darle una camiseta que ponga “Solo hay 10 tipos de personas, las que saben binario y las que no” o un poster de Darth Vader.

Un informático NO es quien se sabe de memoria los mejores servidores del eMule. Ni tampoco quien controla cuales son los juegos más recientes que han salido al mercado, quien sabe hacer un programa que te apaga el ordenador en X minutos, quien sabe qué tarjeta gráfica es la mejor del mundo mundial, quien sabe como crearse una cuenta en Gmail, quien sabe como chatear en el IRC, quien sabe utilizar Visual Studio para hacer unas ventanas con botones, quien sabe como copiar CD’s de juegos protegidos o ripear DVDs, quien sabe como evitar que el messenger se arranque solo o quien ha manejado un Linux Knoppix el solito.

Un informático ES alguien que probablemente se ha dejado los huevos estudiando una carrera muy muy difícil, alguien que es capaz de encontrar soluciones a un problema, elegir la más eficiente y además ponerla en práctica, alguien que utiliza el ordenador para trabajar no para jugar (no siempre es así), alguien que es capaz de imaginar las consecuencias que puede acarrear una acción determinada, alguien que presta atención a los indicadores luminosos de los aparatos que maneja para detectar posibles errores, alguien que ha abierto su ordenador 40.000 veces, alguien que sabe cómo y porqué funcionan las cosas, alguien que conoce otros sistemas de numeración como el binario, el octal o el hexadecimal, alguien que está al tanto de las ultimas tendencias del mercado, alguien al que le gusta aprender cosas nuevas, manejar nuevas tecnologías y sobre todo que aprecien su trabajo y conocimientos. "
(Visto en mil sitios de la red, pero un texto con más razón que un santo y que todo el mundo debería leer antes de plantearse gorronear a un informático)

18 abril 2007

Load ""

Ahora que toca buscar trabajo me doy cuenta de lo delicado que soy, y de lo poco que quiero para mí trabajos que otros aceptan sin problemas. El mundo de la informática se ha convertido en un mercado en el que puedes trabajar en una variedad muy pequeña de empresas: las grandes (me niego: con beverly tuve bastante) y las pequeñas formadas por tres o cuatro socios a las que es muy difícil acceder. Y claro, ahora tengo claro que de la informática hay sólo una cosa que me apasiona: el diseño y la programación web (lo demás me interesa poco o directamente lo odio, como la parte de Sistemas), pero no siempre fue así.

De hecho, muchas veces he pensado que toda mi vida iba a ser infeliz por aquella decisión que tomé un día. No ya el estudiar ingeniería informática, sino elegir ciencias como rama de estudios. Con lo feliz que hubiera sido yo como periodista con un master en medios digitales o fotógrafo profesional. Mi proceso de toma de decisiones fue más o menos tal que así:

  1. Decidí elegir ciencias porque tenían más salida que las letras.
  2. Decidí elegir Informática porque me gustaba jugar con mi Spectrum.
  3. Decidí estudiar la superior porque ya que me ponía, me sacaba "la de verdad", no las mierdas esas de tres años que podía hacer cualquiera. Sin duda, las empresas valorarían mi esfuerzo (sic).
  4. Me decidí por Sevilla en los últimos cinco minutos porque en Sevilla conocía a 1 persona y en Málaga a 0 personas.
Evidentemente, y con este panorama mental, a mi entrada no recibí mas que palos y palos por todas partes. Yo pensaba que aquello iba a ser una sucursal de Dinamic en la que impartían clases sobre creación de videojuegos. Yo en mi vida había programado nada (a copiar código del Microhobby no se le podía llamar programar) y ni siquiera había sido capaz de lograr correr un poke sobre algún juego. Así que mi decepción fue tremenda cuando vi que de todas las asignaturas sólo una era de programación (en C, eso sí), otra de circuitos (entendible) y el resto eran matemáticas y físicas (incomprensible). El nivel de todas, por supuesto, altísimo. Nunca en mi vida me había topado con un CERO: el primero fue mi primer examen de programación. Reconfortaba que a todo el mundo le había salido mal.

Después vinieron los intentos por cambiarme a Periodismo, las adaptaciones al nuevo plan (mucho más sencillo), las decepciones con las asignaturas (lo de dibujar gráficos programando en C ya fue el colmo), las quintas convocatorias a las que llegué en alguna que otra asignatura, las decepciones laborales y el intento del cine.

A pesar de esto no puedo decir que me haya ido tan mal. Siempre he tenido mucha suerte en todos mis trabajos, que me han permitido realizar otras cosas que han conseguido llenar esos huecos que mi trabajo de 8 a 3 no me ha permitido. Otra cosa es que si volviera atrás, volviera a elegir lo mismo. Eso tengo claro que no. No me gusta tener una profesión en la que la única oportunidad de tener un trabajo decente es aprobar una oposición y entrar en la Administración Pública, cáncer de esta sociedad.

>>Inspirado en el artículo de Dandel

12 abril 2007

Tócame

A lo Serge Gainsbourg y Jane Birkin en Je t'aime moi non plus, Sara Montiel grabó esta canción con la que pretendía subir los ánimos del personal. O eso o era parte de alguna banda sonora de cualquier película de Jess Franco. Impagables los jadeos, los susurros y esa parte en la que dice "Embraisse me and kiss me all over".

10 abril 2007

Corriendo a la Virgen

Curioso como uno se escapa de una ciudad evitando todo aquello que odia de ella (semana santa y aglomeraciones) para acabar en un pueblo de Jaen (Lahiguera) viendo una procesión rodeado de gente. Pero claro, hay niveles y niveles. Lo que aquí es una celebración del cristianismo llevada a cabo por grupos de gente que para mí son un mundo aparte (hermandades y tal) allí es despojado del boato y la inaccesibilidad para convertirse en un evento divertido, original y con interés para aquellos que no comulgamos con estas maneras de celebrar unas creencias y no somos más que espectadores externos de un evento emocionante.

Ante ustedes.... la carrera de la Virgen de Lahiguera (Jaen) (aprox. en el minuto 1:30)



El proceso es el siguiente: el Cristo resucitado sale en procesión y es colocado en lo alto de una de las calles del pueblo. Es entonces cuando comienza la subasta para ver quién va a portar las imágenes de San Juan y la Virgen. Grupos de 4 personas pujan económicamente para portar a las imágenes (las pujas quedaron en unos 700 euros cada imagen). Una vez se decide quienes van a ser, se descalzan, sujetan las imágenes y se disponen a "correr a la virgen" al encuentro de su hijo, que acaba de resucitar y hay que celebrarlo. Durante el camino, un quinto corredor se encarga de ir quitando el manto negro y descubrir el azul, señal de que el luto ha terminado.

La carrera no dura más de 10 segundos, pero durante ese tiempo es impresionante ver las caras de acojone de los corredores, la gente apartándose para que no la arrollen y la propia imagen (de un peso y tamaño considerable) a una velocidad de vértigo.

Sin duda una de las cosas más curiosas e increíbles que he visto en mucho tiempo.

09 abril 2007

Carne, huesos y TV

Si hay algún medio que está satanizado en España es la televisión. Ni la prensa escrita (ya sea seria o de usar y tirar tipo 20 minutos) ni la radio gozan de niveles tan bajos de respeto. Y dentro de la televisión, hay subniveles aún más denostados, como los programas amarillos. Rellenan contenido (en algunas cadenas más que otras) de una forma muy rentable, y se produce el curioso efecto que ante cualquier mención de los mismos en una conversación, todo el mundo se apresura en desmarcarse para que su imagen externa no se vea mancillada. Algo que hacen hasta los presentadores de dichos espacios, que de vez en cuando sueltan un “no se pierdan el último libro de Auster” o “es como en aquella película de Greenaway” sin saber que hay cosas que dichas en ciertos entornos provocan el efecto contrario al pretendido…

No voy yo por tanto a desmarcarme como lo hacen todos. Me da igual que esto no sea políticamente correcto. Lo confieso: consumo este tipo de productos. Y sí, soy consciente de la poca calidad que ofrecen. Pero no creo que por eso tengan que ser repudiados de esa manera. Sobre todo cuando basura hay en todas partes, empezando por los periódicos nacionales, los telediarios o los programas de entretenimiento. ¿Y cómo se llega a disfrutar de cosas como una prueba de paternidad/test de embarazo en directo, una pelea entre dos señoras madurísimas de la escena trash española, un concurso donde encierran a gente para que se peleen dentro y fuera de los platós o del escarnio público de todo un grupo de políticos marbellíes? Pues relajándose y asumiendo que, o bien están ahí porque quieren estar o es el castigo del pueblo a tanta poca vergüenza. Porque yo, como espectador, no puedo ver en ellos a personas de las que me rodean todos los días, de esas que no van por ahí pisando a los demás o haciendo primar sus propios beneficios. En su lugar veo a un conjunto de personajes que, de tanto aparecer, han traspasado la barrera existente entre lo real y lo ficticio, y han pasado a ser un personaje más de esa teleserie que se llama “Famosos”, y por los cuales no siento la más mínima pena o compasión. Sobre todo porque son ellos los que han elegido estar ahí, y hay muy pocos por no decir ninguno que no utilice a la prensa amarilla para promocionar sus presentes o futuros proyectos. Eso en el caso de que seas famoso "de por sí". Si eres anónimo e intentas conseguir tus 15 minutos de fama… ¿quién soy yo para impedírtelo?

Y el hecho de ser espectadores habituales de este tipo de productos… ¿nos hace ser peor que quienes no lo son? Supongo que depende de a quién le preguntes. Un no espectador te dirá que esa basura solo puede hacerte llenar horas y horas de tiempo e información vacía, la cual no necesitas y además es perjudicial, ya que te embrutece.Un espectador replicará que lo uno no está reñido con lo otro, y que es de una demagogia tal afirmar eso que desacredita de inmediato a quién lo hace. ¿Desde cuándo comer solomillo está reñido con disfrutar de comida basura? ¿Quién no se rinde de vez en cuando a los placeres más mundanos?

Si el problema está en que resulta molesto ver la televisión y encontrarse “mientras se zapea” con tales productos y personajes, la solución es bien sencilla. Apagas la tele y te lees un libro, te apuntas al cable para ver lo que te dé la gana o te vas a la calle. Sin duda, me parecen mucho más peligrosas ciertas editoriales de El Mundo o del ABC, las opiniones de algunos tertulianos televisivos, la labor de nuestros representantes políticos, ciertos presentadores de informativos radiofónicos o las proclamas de la Iglesia sobre ciertos temas.

Démosle una oportunidad al espectador: no sentemos cátedra sobre lo que es bueno o no para él. Afortunadamente no es un ente-esponja que absorbe sin analizar todo lo que ve por televisión. Y si lo fuera, es su problema, y el de nadie más.

Publicado en puntocultural.com

03 abril 2007

Barbarella

barbarella

Barbarella es una de esas películas por las que llevaba tiempo suspirando pero que había conseguido esquivarme durante años. A pesar de que otros éxitos de la ciencia ficción (como esa cuyo nombre nunca he sabido en la que un grupo de científicos se introducen en el cuerpo de un enfermo tras pasar por un proceso de miniaturización) han sido repuestos hasta la saciedad, todo el mundo parece haberse olvidado de esta joya visual del erotismo-soft-pop que es, sin duda, una de las mejores peores películas de la historia. Y es una pena, porque material había. El cómic de Jean-Claude Forest proponía a una heroína inocente, sexy, consciente de que sus mejores armas no eran precisamente sus pistolas láser. Hoy en día lo vemos como algo normal, pero en el 68 era toda una provocación...

22 marzo 2007

Quiero vivir en la ciudad

Desde que tengo uso de razón, nunca he sido nada localista. En los telediarios que veía o los periódicos que leía, esas noticias me las saltaba o simplemente no les prestaba atención. De hecho nunca en mi vida he comprado un periódico local, ni antes que vivía en una ciudad pequeña ni ahora que vivo en una capital. Algo así me pasa con los blogs: no me gustan demasiado las entradas en las que el autor habla de cosas del tipo "me he levantado y he desayunado y después he visto a M." o "anoche estuve en la sala X y me encontré a J. y después K. me tiró la copa encima".
Es por eso que no suelo hacerlas y, aunque esta no se pueda considerar una de esas en el sentido más estricto, surge como consecuencia de las gilipolleces que oigo últimamente por aquí.

Resulta que, como que 50 años después de que esta ciudad planeara tener un metro, se alinean los astros para que interese políticos, terreno arcilloso y filtraciones de agua se pongan de acuerdo y empiece la construcción de la Linea 1. Llevamos 4 años con la ciudad levantada, y lo que nos queda, pues van a empezar con la construcción de las líneas 2,3 y 4 en breve. Pero como ciudadano, soy capaz de ver más allá de mis propios intereses y pensar que todo esto vale la pena por disponer de un puto metro, que llevamos dependiendo del pésimo servicio de los autobuses AÑOS. Pues parece que a la gente lo único que le preocupa es que los postes exteriores de ciertos tramos son muy feos y rompen con la estética de la zona. Con dos cojones. Y esto es solo un ejemplo de la de gilipollas que tienen voz y voto. Otros son: el carril bici no se debería haber construido porque "las bicicletas no producen nada para la economía del país"; la obra del único espacio público que podría convertirse en la nueva imagen de la ciudad (el proyecto Parasol de la Plaza de la Encarnación) es"demasiado moderno y no acorde con la realidad sevillana" y el tranvía que conecta todo el centro será un fracaso porque nadie está acostumbrado a coger tranvías (ejem... ¡pero si no ha habido antes!).

Lo mejor es pensar que todo esto sigue adelante, a pesar de todos estos que pretenden que vayamos al trabajo en coche de caballos con la cerveza en la mano vestidos de corto y con botos de Valverde del Camino. Un desatino propio de una ciudad que pretende ser moderna cuando no es más que una amalgama barroca de ideas y actitudes que nunca saldrá de su concepto (por supuesto autogenerado y alimentado por ellos mismos) de superioridad con respecto a las demás.

12 marzo 2007

Fisher & Díaz


Hay momentos en la vida en los que a veces, sin saber como, todo lo que pasa por tu cabeza se alinea con ciertos elementos externos que hacen que te plantees si es casualidad o simplemente pasa porque todo ocurre cuando tiene que ocurrir. Llevo meses dándole vueltas a muchas cosas en mi cabeza, cosas que además no voy a resolver por muchas vueltas que le de, y sin darme cuenta me he encontrado con una serie que, en su última temporada, converge todos esos miedos en unos argumentos, personajes y situaciones que de familiares me tienen asustado.

Para los que no hayan visto A dos metros bajo tierra, este no es un post en el que se vayan a dar argumentos para que lo hagan (la propia serie, por su temática y lo atípico de sus personajes y argumentos es la que elige a sus espectadores). De hecho, es casi preferible que si no has sentido interés antes de leer los posts que hablan de su final, no lo hagas. O por lo menos no lo hagas esperando un final espectacular o un golpe de efecto que cambie tu percepción sobre toda la serie. Este final (que en realidad dura cuatro capítulos) es tan grande porque pone punto y final a una trama compleja de una forma coherente. El hecho de no dejar ningún cabo suelto hace que se eviten posibles tentaciones futuras de resucitar (y nunca mejor dicho) la serie, y sobre todo pone en pie los principios por los que se mueve una cadena como la HBO americana, que ha marcado las pautas en cuanto a la ficción televisiva se refiere. Cuando en España vemos cosas como la muerte de personajes o cameos (que no hacen más que demostrar la falta de ideas en los guionistas) allí se preocupan por cosas tan absurdas como establecer las líneas argumentales para cada personaje desde el principio al final, no alargar más de lo estipulado inicialmente la serie o elegir actores que se comprometan con lo que están haciendo, y no crean que participar en televisión es peor que hacer una cutre obra de teatro en el Teatro La Latina. Pero claro, supongo que cualquier cosa es mejor que trabajar en cualquier ficción televisiva española.

El caso es que viendo la temporada final de la serie he llorado (mucho), he reído, he deseado la desaparición de algunos personajes (ese profesor de arte...), me he angustiado, he temido por cada personaje cada vez que había un fundido a blanco (los que la han visto saben a qué me refiero) y sobre todo, me ha hecho recordar las anteriores temporadas (en las que considero que no hay tantos altibajos como algunos piensan) y verlas como un camino necesario para llegar hasta aquí. Nunca en la vida me había identificado tanto con todos y cada uno de los personajes de una serie de televisión. Capítulos como el que David recoge al autoestopista, interpretaciones como la de Claire cuando descubre las ideas políticas de Ted o cuando Ruth dice aquello de "nunca consigo lo que quiero" o personajes como el de Brenda intentando luchar durante toda la serie contra todo lo que ella es hacen que se me olvide todo lo que yo consideraba que era bueno en cualquier obra dramática. Y todo eso sin hablar de los famosos seis últimos minutos. Todo esto en una serie que ha cambiado mi percepción del mundo y que me ha cambiado a mí.

Más en:

>> Nico en Laultimapelicula.com
>> Artículo en Edición limitada sobre la quinta temporada.
>> Web oficial

09 marzo 2007

El Vellocino de oro

De pequeño lo flipaba con las películas de dinosaurios. Lo recuerdo como lo que más me interesaba del mundo, junto con mi Spectrum. Incluso llegué a comprarme libros sobre la historia de la paleontología o catálogos sobre dinosaurios que me permitían ver todos y cada uno de los bichejos de la época. Por eso cada vez que pasaban Jason y los Argonautas por televisión me quedaba embobado delante de la tele preguntándome cómo conseguían mover esos bichos de esos tamaños y lograr que interactuaran con los protagonistas. Con los años lo entendí todo, y empecé a ver que detrás de esa técnica, utilizada en un montón de películas, había un nombre: Ray Harryhausen.

El tipo es uno de los creadores vivos más interesantes, y el que me impulsó a realizar algún pequeño corto en stop-motion con muñecos de papel albal. Después mis vocaciones se volvieron tantas que al final acabé por decidirme por la menos artística de todas. Pero esto no quita que siga maravillándome con el trabajo de este señor que alguien se ha encargado de recopilar en esta web en la que podemos ver todas y cada una de las criaturas que inventó, y además en movimiento. Todas con información de la película en la que aparecen. Pasen y vean...

>>Ficha en imdb.com

Tu vida para los demás

Si hay alguna película en la cartelera actual que nadie debería perderse es “La vida de los otros”, film alemán del primerizo director de largos Florian Henckel von Donnersmarck. En ella, un agente de la Stasi (Policía secreta de la República Democrática Alemana) recibe el encargo de espiar a un famoso escritor que comulga con el régimen, pero del cual tienen sospechas. Esto, que podría desembocar en un thriller con persecución final incluida y muerte del malomalísimo en manos de un director usamericano, se convierte aquí en una inteligente, entretenidísima y sobre todo emocionante película que plantea muchas preguntas en la cabecita del espectador, de esas que tiene que resolver en casa él solito.

Evidentemente, en la película el espiado no sabe que lo está siendo; si no, el que espía no estaría protagonizando una película. Esto, que puede sonarnos a una cosa muy lejana que pasa en los países con regímenes dudosamente democráticos, es algo que soportamos día a día, sin darle la menor importancia. Lo peor de todo es que somos conscientes del control y la dependencia que ciertas empresas ejercen sobre nosotros, y nos da igual. He aquí el verdadero quid de la cuestión: asumimos ese control como parte del peaje que tenemos que pagar por acceder y disfrutar de las facilidades que proporciona este primer mundo.

Diariamente, una persona joven de clase media se levanta, va a trabajar y allí utiliza el ordenador como herramienta de trabajo. Mediante e-mail y teléfono se comunica con el exterior o dentro de la propia empresa, y utiliza internet para visitar algunas páginas de interés personal. Cuando termina su jornada laboral, decide pasar por el supermercado para hacer la compra, la cual paga con tarjeta. Y además aprovecha para devolver un producto que compró pero no le satisface. Ya en casa, y tras una buena ducha, decide comprar alguna película en el canal de pago.

Esta rutina, que puede ser común para la mayoría de la gente, hace que vayamos dejando pistas que las empresas van recogiendo y analizando. Al enviar un correo electrónico, éste es analizado por la empresa (Google, Hotmail, Yahoo…) para insertar en él anuncios publicitarios. Al navegar por páginas de interés personal, estamos dejando pistas que el proveedor de Internet puede utilizar a su favor para enviarnos emails publicitarios con productos relacionados con las páginas que visitamos. Al realizar la compra y pagar con tarjeta, estamos asociando nuestro nombre a la compra de, por ejemplo, de pañales para el bebé (ya saben que tenemos hijos), champú anti caída (saben que tenemos problemas capilares) o crema anti arrugas (nos preocupa nuestro aspecto externo). Al devolver el producto estamos dejando constancia de que somos un cliente potencialmente problemático y que estamos descontentos con el producto adquirido, y puede que sea conveniente que nos envíen bonos promocionales para poder recobrar la confianza en la empresa. Por último, la compra de una película en el canal de pago hace que, en caso de que esta película sea, digamos, exclusivamente para mayores de 18 años, estemos marcados de por vida como cliente potencial de este tipo de cine.

Seguramente ninguno de estos datos recogidos sirvan para nada más que para personalizar más la publicidad de sus negocios, pero no debemos olvidar que están en manos de empresas, las cuales se mueven en su mayoría por el interés económico. No es que tengamos que vivir en completa paranoia ni ver conspiraciones donde no las hay, pero sí que deberíamos plantearnos que el ritmo de vida que llevamos supone cargar con este equipaje que, para algunos es insignificante pero para otros supone ceder algo tan propio como su privacidad.

Publicado en puntocultural.com